Hetaira

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Prostitución vs. Explotación sexual

 

Para evitar ambigüedades y tergiversaciones interesadas provocadas por los medios de comunicación, el Gobierno y grupos sociales que vienen alimentando la confusión acerca del mundo de la prostitución, quisiéramos hacer ciertas aclaraciones. No tenemos duda de la existencia de redes internacionales, llamadas comúnmente “mafias” que engañan a mujeres con promesas de falsos matrimonios o de trabajos interesantes en el extranjero y luego son obligadas a prostituirse. Lo que sí nos gustaría recalcar es la diferencia existente entre estas redes que, efectivamente, tiene un fin de explotación sexual, con la prostitución  elegida por una misma dentro de sus propias circunstancias y las redes migratorias que sirven de apoyo a las personas emigrantes pero son, principalmente, familiares y amigos; y, por otro lado, diferenciarla a su vez del abuso de niñas y niños como puede ser el caso destacado de Tailandia. Cada una de ellas es una realidad diferente y, por esto mismo, merece un tratamiento distinto.

Las redes están constituídas por una serie de contactos que forman parte de una red de relaciones preexistentes (parentesco, amistad o vecindad, etc…). Gracias a estas redes obtendrán información, recursos y todo tipo de bienes y servicios materiales y no materiales orientados a que la emigración se lleve a cabo. Se ha constatado en los últimos tiempos, como hemos mencionado ya, la existencia de una red más profesionalizada, no basada en ningún tipo de relación personal sino estrictamente destinada a hacer posible la emigración de un país a otro con el fin de burlar las barreras burocráticas. Principalmente, la emigración femenina se ha producido a través de redes migratorias vinculadas por parentescos, aunque no conocemos el grado de importancia que puede tener el género en este tipo de redes.

Quisiéramos también comentar que la emigración de las mujeres por decisión o por fuerza está habitualmente vinculada a la pobreza, el tedio en que están envueltas en su lugar de origen y/o a la presión social. Y el trabajo sexual es, con frecuecia, el único medio de sobrevivir. Las leyes prohíbitivas no se lo ponen fácil a las mujeres en particular, el derecho a emigrar y las leyes que prohíben el derecho del sexo comercial las empuja a buscar oportunidades entre redes criminales con tratos abusivos. Toda prostitución en sí se define como esclavitud, violencia, forzamiento, indignidad y se equipara con tráfico de mujeres y mafias.

Por lo comentado anteriormente, no podríamos dar por válidas estas definiciones, en las que falta el rigor de la conceptualización y no hacen justicia a la realidad de la calle. Tomando la definición que logra realizar el Doctor en Filosofía y Profesor de Antropología Solana Ruiz, prostitución es la actividad a la que se dedica la persona que, a cambio de dinero u otros bienes, presta a otras servicios sexuales que implican contacto carnal. Las condiciones en que se realiza el intercambio material puede depender de diversos factores (sociales, políticos, que intercedan mediadores, personales…). Lo que podemos comprobar después de conversar con estas trabajadoras del sexo es que ellas no venden su cuerpo ni a ellas mismas: lo que está a la venta es un determinado tipo de servicio sexual que ellas delimitan.

            Centrándonos de nuevo en la consideración de la “esclavitud sexual”, en la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres de 1995 se exponen ciertas ideas que pasamos a enumerar y que son bastante confusas :

No aceptan la consideración del tráfico de mujeres y niños separado de la prostitución.

Consideran que la distinción entre prostitución libre y forzada es lo que la industria del sexo quiere.

No aceptan la prostitución como elección personal en ningún caso. Y tampoco hacen distinción entre la prostitución adulta e infantil.

Consideran que la prostitución es una práctica que atenta contra la dignidad de las mujeres y que no ha lugar a la dignificación de esa práctica.

No aceptan el reconocimiento de la prostitución como trabajo, y consideran que integrarlo en la economía liberaría a los estados de sus responsabilidades.

Consideran la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres.

            Como se puede comprobar, las campañas destinadas a fomentar la conciencia contra la trata de personas se basan en informaciones no siempre ajustadas y presentan una imagen distorsionada de las grandes amenazas del "tráfico" concentrada en el miedo al "otro" y fomentando la violencia contra las y los inmigrantes. El odio y el miedo son las armas con las que se pretende combatir este tráfico. Efectivamente, entre las múltiples formas y circunstancias en que se han producido a lo largo de la historia los desplazamientos humanos, en ocasiones la violencia y la fuerza han estado presentes, y estos tiempos no son una excepción.

            Ciertamente no todas las mujeres inmigrantes que trabajan en la industria del sexo lo hacen por voluntad propia. Muchas veces media el engaño, otras las coacciones y la violencia misma. La tendencia a asociar prostitución-tráfico de mujeres-mujeres inmigrantes-mafias de delincuencia, sin realizar distinciones, sin analizar cuáles son los factores que motivan a las mujeres a ejercer la prostitución, ni cuáles son las formas de violencia o abuso que las obligan a ejercerlo, ni las circunstancias en las que se da, no sólo no diagnostica el problema e impide una intervención correcta, sino que se vuelve contra las propias mujeres reforzando los factores de exclusión que las llevan a realizar la elección de prestar servicios sexuales.

            Esa tendencia ignora factores determinantes e inhibe de sus responsabilidades a las autoridades en la medida que obvia aspectos como las leyes de inmigración, las políticas de control de fronteras, la ausencia de medidas de inserción y protección de la gente más excluída. Y, sobre todo, ignoran las opiniones de las personas afectadas, sin tener en cuenta sus experiencias ni atender a sus necesidades inmediatas. La vinculación de la inmigración al tráfico de personas es un mecanismo recurrente que actúa en distintos planos: legal, el del trato, el ideológico, simbólico…

            En general, sus efectos suelen ser enormemente perjudiciales para los/las inmigrantes y más que atenuar, acentúan los problemas que las autoridades dicen combatir. Un ejemplo paradigmático es el de las políticas de cierre de fronteras, que al aumentar las dificultades de entrada, obligan a utilizar estrategias más complejas y clandestinas. La consecuencia es la necesidad de utilizar intermediarios que aumenten el riesgo, el costo y la dependencia de terceras personas en los primeros pasos de un proyecto migratorio que puede quedar truncado o condicionado para el futuro por estas dificultades.

            Hay que tener en cuenta que si la entrada a un país de destino es ilegal por parte de quien emigra, la garantía de retorno de las cantidades aportadas por quien organiza la entrada o la financia tampoco lo son y, por lo tanto, lo que está en juego no es en qué y en cómo se ayuda sino en las garantías de retorno de lo invertido.

            Desde luego, sin despreciar la existencia de casos en los que se produce engaño, extorsión y/o violencia, sobre cuya gravedad y necesidad de persecución legal no planteamos dudas. Pero este aspecto de vincular inmigración con mafias tiene enorme trascendencia desde el punto de vista simbólico, actuando sobre la conciencia de la población mediante un mecanismo de sustitución que al final permita perseguir la inmigración, al inmigrante, a las entidades y redes de solidaridad con ellos, independientemente de que se persiga o no a las mafias y a los auténticos agresores.

 

Ámbito internacional: modelos jurídicos comparados

 

            La actitud de los gobiernos de los distintos países es generalmente ambigua y parcial. No obstante, se suelen citar como modelos clásicos a la hora de abordar legalmente la prostitución los ya explicados anteriormente en otro apartado: reglamentista, abolicionista y prohibicionista.

El régimen reglamentista parte del supuesto de que la prostitución es un mal necesario y que hay que garantizar a los clientes sexo seguro (controlado por médicos con la colaboración de los dueños de los locales de alterne) que las prostitutas deben estar registradas y que hay que erradicar la prostitución callejera. Es decir, pone el acento más en evitar algunas consecuencias de la prostitución mediante medidas administrativas y de policía urbana, tendentes a controlar a las trabajadoras y sus espacios. Este modelo convive en la mayoría de los países europeos con el abolicionista. Sigue manteniendo los perfiles de su concepción inicial: regulación de los locales donde se ejerce, algunas normas de policía urbana, regulación económica y fiscal de algunas actividades, etc… Aunque en ningún caso (a excepción de Holanda y Alemania donde la prostitución es considerada como una actividad laboral más), permite contratos de trabajo que generen los correspondientes derechos laborales.

Según el Institut Catalá de la Dona, a excepción del estado español, en el resto de los países objeto de su estudio, los beneficios de la prostitución están gravados fiscalmente. En realidad, estos modelos no se dan tal cual, sino que los sistemas realmente existentes en Europa Occidental poseen componentes bastante integradas de los tres modelos, con contradicciones y lagunas, frecuentemente atravesados por legislaciones sobre migración, violencia, discriminación…

En el segundo caso, el regimen abolicionista, se parte de un supuesto moral general según el cual la prostitución es una actividad degradante que implica enajenación por parte de las prostituídas y depravación de los clientes. El objetivo es erradicarla. Esta posición no sólo muestra una visión utópica y moralista del problema, que no ha resultado efectiva en ninguno de los casos en que ha intentado aplicarse, sino que omite el análisis de las bases económicas de la opción por la prostitución.

Las mujeres no suelen dedicarse a esta tarea porque les agrade, ni porque están presionadas o amenazadas físicamente, sino simplemente porque no tienen a su disposición otras actividades que les resulten más convenientes, desde el punto de vista de la relación ingresos/tiempo de trabajo. Además, suele ser la opción preferente para personas que tiene problemas de papeles (inmigrantes sin permiso de residencia) o necesidades económicas abultadas.

Algunos componentes de este modelo están bastante extendidas en los países de la Unión Europea, mediante medidas que penalizan, en general, a quienes inducen a la prostitución a la fuerza. Estas medidas legales suelen estar confundidas con las que penalizan el tráfico de inmigrantes y constituyen el núcleo central de la acción policial en los países europeos.

El documento alrededor del cual se articula el movimiento abolicionista actual es la Convención para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1949. Recientemente, en el año 2000, se adoptó en la ONU un Protocolo Adicional. En la actualidad en España, entre quienes defienden estas posturas está el Movimiento por la Abolición de la Prostitución y la Pornografía, aunque sus propuestas se sitúen en el terreno prohibicionista.

En ambos casos (reglamentarismo y abolicionismo) hay una desvalorización de las trabajadoras sexuales. Los reglamentaristas toman en cuenta sólo las necesidades de los clientes, y controlan, explotan y encierran a dichas trabajadoras, mientras que las personas y organizaciones abolicionistas menosprecian la capacidad de las mujeres de generar propuestas autónomas y las ven como víctimas perpetuas, siempre engañadas e incapaces de proyectos propios. Su propuesta funciona además como profecía autocumplida, porque al considerar toda la prostitución como forzada, dificulta la tarea de captar y erradicar los casos en que realmente las trabajadoras sexuales han sido víctimas de algún delito o han padecido algún tipo de violencia.

            Por último, el modelo prohibicionista declara ilegal el ejercicio de la prostitución, sancionando la venta y/o compra de servicios sexuales. En la actualidad, un país que podemos asociar a este modelo sería Irlanda, donde la ley condena tanto al cliente como a la mujer a una multa o a la prisión. Para quienes defienden este modelo la prostitución no puede ser reconocida como un trabajo ni se puede hacer distinción entre prostitución forzada y libre. Por ello, penalizan la demanda de los servicios sexuales.

            Aunque algunos gobiernos siguen tomando medidas para acabar con la prostitución, otros se dan cuenta de que es mejor regularla para evitar sufrir los efectos perversos que supone su desarrollo en la "clandestinidad". Esto es lo que acaba de hacer Nueva Zelanda, y Bélgica parece dispuesta a ser la siguiente.

            La industria del sexo engloba actividades que se han desarrollado en muchos lugares casi sin interrupción a lo largo de la historia, lo cual no ha impedido que sea considerada muy negativamente. Empezando por la propia Biblia, ya el Antiguo Testamento contiene innumerables condenas contra las prostitutas y los hombres que frecuentan su compañía (proxenetas, clientes, etc.). El Libro del Levítico contiene el siguiente severo mandato: "No contribuyas a la prostitución de tus hijas, porque la prostitución traerá la maldad a la tierra".

            Sin embargo, en nuestros días, muchos de los países más liberales del mundo dudan de que el intercambio de sexo por dinero entre adultos que actúan voluntariamente suponga realmente una amenaza para la sociedad y se preguntan si el Estado tiene realmente derecho a prohibirlo. Incluso quienes desaprueban la prostitución se preguntan si, vista la ineficacia de las autoridades para ponerle freno, no sería mejor legalizar esta actividad considerándola una profesión. Esto ayudaría a mejorar las condiciones en las que ejercen la prostitución, quitársela de las manos a las redes criminales y reducir la transmisión de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), así como los casos de tráfico sexual y prostitución de menores.

            Ésas fueron las razones aducidas por los parlamentarios de la coalición socialista-liberal belga que el 10 de julio de 2003 prometieron una ley que supondrá la legalización de los burdeles. Hasta ahora, en Bélgica, las mujeres que ejercen la prostitución como "autónomas" tenían reconocimiento legal, pero no los clubes. De esta forma, Bélgica sigue los pasos de su país vecino, Holanda, que ya lo hizo hace tres años. Desde que las mujeres que ejercen la prostitución en los clubes de este país tienen la condición legal de trabajadoras empezaron a pagar los correspondientes impuestos en beneficio de la Hacienda Pública.

            Patsy Sorensen, miembro belga del Parlamento Europeo, fundadora de un centro de ayuda a prostitutas, calcula que la legalización de la prostitución podría suponer para el Estado unos ingresos de más de 50 millones de euros anuales ya que cada trabajadora pagaría sus impuestos. El Parlamento de Rumanía ha iniciado los debates para aprobar una ley similar y Nueva Zelanda aprobó la ley que regula el establecimiento y funcionamiento de los burdeles en agosto de 2003 tras encendidos debates y un solo voto de diferencia. De esta forma, los hasta ahora ilegales locales en los que se dice que trabajan unas 7.000 mujeres, pasan a tener que cumplir estrictas normas relativas a salud, seguridad, y derechos de las trabajadoras.

            En Australia, en cambio, la situación es algo confusa: en Sydney, los burdeles son establecimientos legales, en Tasmania hay posibilidades de que se aprueben normas semejantes, pero el gobierno del estado de Australia Oeste ha decidido abandonar el proyecto de regulación dado que no contaba con suficientes apoyos para su aprobación parlamentaria.

            Preocupado por el creciente número de inmigrantes que ejercen la prostitución en la calle, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi mencionó el pasado año la posibilidad de volver a autorizar la apertura de burdeles, prohibidos en Italia desde 1958, a la vista del escaso éxito de las medidas adoptadas para impedir la proliferación de la prostitución callejera (llegándose a prohibir la parada de vehículos para negociar y recoger a las prostitutas, medida que fue respondida por ellas mismas mediante la utilización de patines con los que se desplazaban junto a los vehículos a la par que mantenían las conversaciones precisas).

            En el Reino Unido han sido aprobadas leyes que dificultan la presencia en las calles de las prostitutas (prohibiendo igualmente el reclamo a los clientes), pero en muchas ciudades la policía ha cedido ante lo inevitable permitiendo la existencia de zonas de tolerancia en las que se hace la vista gorda. El Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo, con sede en Londres, afiliado recientemente al GMB (uno de los principales sindicatos británicos), intenta conseguir cambios en la ley argumentando que la prohibición actual aumenta el riesgo de violencia, obligando a las mujeres a buscar la colaboración y protección de proxenetas.

            Aunque la idea de la regularización parece hacer progresos en la mayor parte de los Estados con democracias liberales, todavía en muchos lugares hay gran oposición a cualquier medida que pueda parecer aprobación legal del intercambio de sexo por dinero. Así sucede, por ejemplo, con la Iglesia Católica que inmediatamente mostró su desaprobación ante la propuesta de Berlusconi. Uno de los parlamentarios neozelandeses que votó en contra de la aprobación de la ley antes citada afirmó: "El sexo no debe venderse ya que la prostitución no es más que una violación pagada”.

            Los representantes de la Iglesia y quienes defienden la misma postura señalan a Suecia como ejemplo, ya que, a pesar de su fama de sociedad sexualmente liberada, endureció sus leyes contra la prostitución en 1999, aprobando una ley que permite que un hombre que busque los servicios sexuales de una mujer a cambio de dinero pueda ser condenado a una pena de hasta seis meses de cárcel (sin que esta posibilidad sea aplicable a las mujeres, por ser consideradas víctimas). El gobierno sueco afirma que está medida ha sido un éxito e invita a otros países a seguir sus pasos. El Parlamento ruso podría en breve iniciar los debates para aprobar normas similares. Sin embargo, los trabajadores sociales más cercanos al mundo de la prostitución afirman que esa ley tan sólo ha conseguido empujar a la clandestinidad el negocio del sexo, dificultando la lucha contra la trata de mujeres, supuestamente uno de los objetivos de la ley. Así nos lo ha podido constatar Pya Jacobson, prostituta sueca durante las I Jornadas sobre Prostitución organizadas en Mayo de 2004 por el Colectivo Hetaira.

            Un informe del Ministerio de Sanidad sueco parece asimismo contradecir las afirmaciones del gobierno: en la mayoría de los distritos policiales analizados, los niveles de prostitución callejera se mantienen, o sufrieron descensos temporales. Sin embargo, el gobierno continúa su cruzada: a  principios del mes de Septiembre expresó a las autoridades griegas su oposición al proyecto de concesión de autorizaciones para burdeles en Atenas con vistas a reducir la prostitución en las calles durante los Olimpiadas que se celebrarán en la ciudad este mismo año recién estrenado.

            La industria del sexo siempre ha sido un gran negocio, habitualmente oculto, a veces controlado por el crimen organizado. Por ejemplo, en algunos lugares, como el estado americano de Nevada, la regulación ha supuesto grandes mejoras en la salud y seguridad de las mujeres que la ejercen. La BBC mostró hace poco tiempo, en varios documentales, los planes de varios propietarios de burdeles en Nevada de introducir su negocio en las prácticas y circuitos habitualmente reservados al comercio de otros productos mejor considerados.

            En mayo empezó a cotizar en Bolsa el Daily Planet, burdel ubicado en la ciudad de Melbourne. Heidi Fleiss, la conocida madame de Hollywood, prestó su imagen a la campaña publicitaria y afirmó que "el sexo es una inversión inteligente". La misma empresa está trabajando en proyectos para abrir un Parque Temático en Sydney, con sucursales en América, Brasil y Colombia.

            Pocas ciudades han ido tan lejos como Ciudad del Cabo, (Sudáfrica) que en 1999 incluyó los burdeles entre las atracciones turísticas. En una parte del mundo la tendencia parece ser algo más relajada, tanto cuando se trata de regular por vez primera, como cuando se habla de volver a permitir de forma limitada y controlada lo que antaño ya estuvo autorizado (como los locales en Francia). Cada vez más gobiernos son conscientes de la imposibilidad de acabar con la prostitución y de que es mejor mantenerla en lugar discreto, sano y seguro.

 

METODOLOGÍA

 

Para la extracción de la mayor cantidad de información posible hemos compaginado la utilización de datos disponibles (documentación del tema, resultados de anteriores investigaciones, revisión bibliográfica, etc.) con la observación directa en las propias zonas de prostitución callejera, entrevistas a trabajadoras del sexo y la realización de una encuesta que nos ha proporcionado ciertos datos cuantitativos complementarios.

 

Metodología Cualitativa

Exploraciones etnográficas

Hemos recogido observaciones de situaciones relevantes que se produzcan en las salidas que efectúa Hetaira a las zonas de prostitución callejera en Madrid (Casa de Campo, zona centro, polígono de Villaverde) en un período de siete meses (Enero de 2004/Julio 2004)

 

Entrevistas en profundidad

Hemos efectuado un seguimiento de los contactos que ha establecido la asociación, y hemos conseguido realizar 9 entrevistas semiestructuradas que pertenecen al colectivo objeto de estudio. En un primer momento teníamos preestablecida una muestra de 10 ecuatorianas pero las circunstancias actuales en las calles de Madrid y las características propias del trabajo sexual ha condicionado que hayan sido 9. El guión aproximado para la entrevista  se encuentra en el ANEXO I.

 

Metodología Cuantitativa

Encuesta con preguntas abiertas

Al carecer de datos cuantitativos fiables, dados los escasos estudios de este tipo en prostitución, nos ha parecido interesante diseñar una encuesta sencilla, para que sea contestada por todas aquellas trabajadoras que deseen colaborar, con preguntas abiertas para recoger información general de las usuarias que acceden a los servicios que presta Hetaira, tanto en el local ubicado en la zona centro como en las salidas que efectúa la asociación a las zonas ya mencionadas. El número de encuestas rellenadas ha sido de 60, ecuatorianas procedentes de la zona centro, Villaverde y Casa de Campo. El horario de las trabajadoras que han contestado a la encuesta ha sido tanto diurno como nocturno. El modelo de encuesta utilizado está disponible en el ANEXO I.

 

 

LIMITACIONES

 

La prostitución tiene condicionantes propias que han dificultado su investigación:

 

· Las pautas de observación se realizaron en momentos muy concretos y parciales en las vidas de las trabajadoras del sexo, es decir, cuando acuden a recibir prestaciones a la unidad móvil, lo que deja fuera un amplio espectro de las vidas de estas personas.

· Al ser un oficio que soporta un gran estigma social, es habitual que las personas que ejercen prostitución tengan dificultades para hablar libremente de lo que hacen para ganarse la vida y de las personas con las que comparten su vida, por lo que sus testimonios pueden contener omisiones importantes.

· Algo parecido ocurre con los mecanismos de entrada al país dadas las dificultades y trabas legales que encuentran actualmente las personas que desean inmigrar a un país perteneciente a la Unión Europea. Por ello, es posible que la información que sea obtenida al respecto por parte de las personas entrevistadas sea incompleta o no fidedigna en un 100%.

 

 

 

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

 

En este apartado presentamos los principales resultados que hemos obtenido del material recogido a través de la metodología anteriormente expuesta. Para ello los hemos dividido en varios apartados en relación a:

las características de los lugares de prostitución callejera en Madrid,

las características de los diferentes colectivos de prostitución en Madrid,

el entorno de la prostitución callejera,

algunas cifras.

 

Características de los lugares de prostitución callejera en Madrid

 

De forma simplificada y como recordatorio podemos decir que las motivaciones para trabajar en la industria del sexo se pueden analizar desde dos puntos conexionados: el de la libre decisión de las personas que a ello se dedican y el de la determinación por causas estructurales, sean éstas de origen económico, social, de género psicológico, etc… Decimos dos puntos porque la visión de la prostitución desde cada uno de ellos condiciona la consideración global de la prostitución y de la industria del sexo y, por consiguiente, la determinación de los problemas y su forma de abordarlos. Así, por ejemplo, aceptar en muchos casos la decisión de trabajar en la industria del sexo es voluntaria, implica reconocer las opiniones de las propias mujeres que practican la prostitución, que tengan un estatus legal y social aceptable, un marco de derechos y garantías, despenalizar la prostitución.

A continuación, fruto de nuestro trabajo de campo, pasamos a describir los lugares de trabajo de las mujeres que ejercen la prostitución callejera en algunas zonas de Madrid capital:

 

- Casa de Campo

Es la zona más amplia de prostitución callejera en Madrid. Las chicas se agrupan, de acuerdo a su lugar de procedencia, en las orillas de las carreteras por donde circulan los coches. Existen las zonas de africanas, chicas de Europa del Este, latinoamericanas (entre las que destaca el grupo de transexuales de Ecuador) y unas pocas españolas. Debido a que la Casa de Campo está siendo objeto, por parte del Ayuntamiento, de una serie de cortes viales desde hace más de un año, buscando dificultar el emplazamiento de las mujeres, los grupos han ido variando y mezclándose más. Desde hace unos meses a estos cortes de tráfico hay que sumar el hostigamiento que sufren las trabajadoras por parte de la policía que ha dificultado la realización de su actividad y la angustia. El escenario cambia bastante también en función del horario.

El estudio realizado durante el año 2002 por encargo de la Comunidad de Madrid buscando el perfil del cliente, ha contado entre 110 y 125 mujeres que se encuentran en su lugar de trabajo en el horario diurno. En horario nocturno esta cifra aumenta, entre 205 y 230. El mayor contingente tanto en horario diurno como nocturno lo representan las mujeres subsaharianas, seguidas de las de Europa del Este, después las latinoamericanas y, en último lugar, las españolas.

Durante el día, las chicas que ejercen la prostitución comparten el espacio con los coches que circulan, caminantes, deportistas, paseantes en general. Suelen ubicarse cada una bajo un árbol en verano y, por lo general, cerca de algún aparcamiento. Durante la noche el espacio parece pertenecerles en exclusiva a ellas y a los clientes, también podremos encontrar a los eventuales chulos, coches policiales y las unidades móviles de las asociaciones con programas que las asisten (Médicos del Mundo, Hetaira y Apramp, que han coordinado sus salidas a Casa de Campo en diferentes días de la semana). Las chicas se encuentran más repartidas en el espacio, ya que la oscuridad les facilita trabajar con mayor libertad, no sólo en los estacionamientos como ocurre de día.

Aunque en general hay gran variedad, el estilo de la prostitución callejera en Casa de Campo se caracteriza porque las mujeres, en comparación con otras zonas, llevan menos ropa incluso en los días más fríos del invierno. De noche, y a veces también de día (sobre todo en el verano), algunas chicas optan por la desnudez parcial o total. Por ejemplo, en invierno, uno de sus modelos más frecuentes es llevar sólo un abrigo sobre la ropa interior llamativa o bien directamente sin ropa interior.

 

-Parque del Oeste

Las chicas se ubican de noche en el Paseo de Camoens, zona que también el Ayuntamiento corta al tráfico. Es fundamentalmente una zona de chicas africanas subsaharianas (Médicos del Mundo identifica dos grupos de ellas) y un grupo de transexuales argentinas. En total no son más de unas 30 chicas. Durante el invierno, una de las características de la zona es que las africanas suelen encender fogatas para calentarse a su alrededor. Éste fue escenario de dramáticos y simbólicos incidentes, tales como el ataque de un cliente que vertió ácido sobre dos chicas en el mes Mayo de 2003, e igualmente, a esta zona pertenecía Edith Napoleón, la prostituta asesinada por un empresario de Boadilla del Monte cuyos restos aparecieron en varios contenedores de esta localidad el pasado verano.

 

-Zona Centro

Abarca principalmente la calle Montera y sus alrededores: Calle Desengaño, Ballesta, Plaza de la Luna, Plaza de Jacinto Benavente, etc… Se encuentran tanto de día como de noche y comparten el espacio con el tránsito de coches, los locales comerciales, los vecinos y transeúntes (además de los potenciales clientes). El grupo mayoritario es de las latinoamericanas, principalmente ecuatorianas, también hay africanas y, en los últimos meses, han llegado a la Calle Montera grupos de Europa del Este bastante numerosos. Esto ha provocado conflicto entre las trabajadoras por la competencia por el espacio y por el descenso en el precio de los servicios.

 

-Polígono de Villaverde

En la zona sur de Madrid. En este polígono industrial, las chicas se reparten cuando oscurece en las calles desoladas, bajo los postes de alumbrado público y sobre el cemento. Circula bastante tráfico, generalmente clientes en busca de diversión, la mayoría en coches, algunos camiones y unos pocos hombres a pie. Hay chicas y transexuales de todas las procedencias, pero principalmente de Africa subsahariana y Latinoamérica.

 

-La Castellana

Se sitúa por las zonas de Rubén Darío y Cuzco. Solía ser una zona habitual de prostitución callejera, pero en los últimos años el asedio policial la ha reducido bastante al igual que el resto de zonas. Ahora se la asocia con unas pocas mujeres: transexuales españolas y latinoamericanas de más alto standing o que han ganado su lugar por llevar más tiempo en España.

 

 

Características de los diferentes colectivos de prostitución en Madrid

 

Las mujeres que ejercen la prostitución presentan una variedad de orígenes y procedencias: de África, Latinoamérica, Europa del Este; unas llegan a España directamente desde sus países de origen, otras vienen desde ciudades europeas donde ya llevaban una temporada residiendo; mujeres procedentes de áreas rurales, sin formación reglada, mujeres muy cualificadas procedentes de áreas urbanas; algunas ya desarrollaban esta actividad en sus países de procedencia, pero otras nunca se habían prostituído y comienzan a hacerlo en nuestro país. Hay madres solteras, jóvenes sin hijos, mujeres que planean retornar a su país lo antes que puedan, otras llegan con la intención de asentarse, unas emigraron en solitario, otras con su pareja; puede ser que se hayan servido de la red de tráfico de personas o bien se hayan movido por lazos familiares y comunitarios… La diversidad es inmensa.

Lo primero que salta a la vista de la prostitución callejera de Madrid es el alto porcentaje de mujeres inmigrantes. Según datos que maneja el colectivo Hetaira rondan el 90% del total. En las diferentes zonas de prostitución de Madrid, se agrupan según el país de origen y sus comportamientos suelen diferir de acuerdo a características culturales. Podemos clasificar a las trabajadoras en función de varios criterios como pueden ser su procedencia, sus características personales, su formación, etc…

De acuerdo a su procedencia, podemos encontrar:

Subsaharianas (en su mayoría declaran provenir de Nigeria y Sierra Leona)

Latinoamericanas (en gran parte de Ecuador, el colectivo que nos atañe, pero también de Colombia, Brasil, Perú, Panamá y Argentina)

Europa del Este (principalmente de Rumanía, también de Albania, Bulgaria y Rusia).

Si nos fijamos en algunas de las carácterísticas de estos países, podemos apreciar que están actualmente en una situación de desventaja económica, que es una de las razones por las que estas mujeres deciden emigrar.

En cuanto a las características comunes de estos grupos, y a modo de curiosidad, hemos advertido durante el trabajo de campo lo siguiente:

Las africanas se caracterizan por el tono alto de sus conversaciones y, al tener la barrera idiomática, generalmente charlan más entre ellas en su lengua que con el personal de las asociaciones. Sin embargo, les gusta mucho el contacto físico y al saludar o hablar suelen tocar a su interlocutor/a cuando ya le es más familiar su cara. También son, en general, muy alegres y demuestran gran energía. Suelen tener una media de edad en torno a los 22 años.

Las latinoamericanas son habitualmente muy receptivas a la información que se les entrega y es posible entablar conversación fácilmente con ellas. Suelen estar bastante apegadas a sus vínculos familiares. En este grupo se distingue a las transexuales, que generalmente se muestran muy extrovertidas y cuyos temas de conversación, con frecuencia, giran en torno a su aspecto físico: operaciones, implantes, maquillaje, vestuario, etc… Del colectivo de latinoamericanas se encuentran chicas de todas las edades, desde muy jóvenes hasta mujeres maduras.

Las chicas de Europa del Este han llegado recientemente (últimos dos años). Como las africanas, tampoco tienen un buen dominio del español, pero su aspecto es occidental, lo que facilita más su integración. Suelen tener un aspecto físico que se asemeja al estereotipo ideal que transmiten los medios de comunicación, por lo que logran bastante éxito entre los clientes. Como llevan relativamente poco tiempo como colectivo en España, además de la barrera idiomática, son más desconfiadas en principio de los servicios que ofrecen las asociaciones. A lo largo de la investigación se ha podido inferir que esta actitud también es causada por el control que muchas veces ejercen sobre ellas los proxenetas, de la misma nacionalidad que las mujeres casi siempre. Al parecer, la mayoría de ellas tiene uno cuando llegan. Las chicas suelen ser muy jóvenes, en general no tienen más de 23 años. Son mujeres que, en muchas ocasiones, ya han dejado hijos en su país.

 Las españolas son cada vez menos en la calle, suelen ser principalmente mujeres mayores. Creemos que, en general, son menos visibles porque están mejor situadas socialmente y se han dedicado al alto standing. En la calle también están en mejores condiciones al ser ciudadanas por derecho propio ya que tienen cobertura sanitaria, cuentan con acceso a beneficios sociales mínimos, mayores facilidades de vivienda, mejor información sobre los servicios a los que pueden acceder, además de redes sociales más amplias y firmes. Aún así, están lejos de situarse en las condiciones de un ciudadano medio y es común encontrar en sus historias (aunque no en todas) casos de toxicomanía, pobreza, rechazo social, analfabetismo...

            Si profundizamos en el análisis de los aspectos concretos de la prostitución callejera, podemos encontrar características comunes entre estas mujeres. El hecho de dedicarse a este trabajo exige una serie de atributos personales que comparten las personas que lo desempeñan:

En primer lugar, el valor que exige trabajar en la calle, a la intemperie, soportando las altas temperaturas en verano o el frío en el invierno, en unas condiciones de gran inseguridad y riesgo, que se acrecientan cuando el horario de trabajo es de noche.

Como destaca un monográfico sobre Movilidad e Inmigración de la publicación periódica Research for Sex Work, “la movilidad es una de las reglas en el trabajo sexual” por diversas razones:

 Una de ellas es la criminalización que generalmente ha rodeado su ejercicio, que obliga a estas personas a cambiar constantemente de sitio para dificultar que la policía las localice. Y aunque en España la prostitución en sí no es ilegal, las personas que la ejercen en la calle son cerca de un 90% inmigrantes sin papeles.

Otra razón de peso para esta movilidad es el deseo de que su entorno familiar no se entere de su actividad, por lo que muchas una vez que entran en esta actividad deciden emigrar.

Esta última observación nos lleva a otra característica propia del ejercicio de    la prostitución de la que ya hemos hablado: la alta estigmatización. Aunque actualmente ejercer la prostitución no está penalizado, sí es muy mal visto moral y socialmente, por lo que las personas que la practican deben ser especialmente fuertes y capacitarse para sobrellevar este estigma social, ya que serán muchas veces señaladas e incluso agredidas por ello. Esto provoca también que cuando no están en su zona de trabajo oculten su actividad.

La abundancia de competencia que se ha producido en los últimos años en la prostitución callejera ha llevado a que las chicas busquen una distinción personal para destacar entre las demás, ya sea a través de su atuendo para lograr resaltar o incluso para que los clientes logren recordarlas y encontrarlas una próxima vez. Es el caso, por ejemplo, de una chica africana que va completamente desnuda en Casa de Campo. Al preguntarle la razón de su escasa vestimenta afirmó que así sus clientes podrían reconocerla fácilmente.

Otra característica habitual de las personas que ejercen la prostitución callejera es que sus historias de vida suelen provenir, por lo general, de una situación socioeconómica sin mucho horizonte de futuro. Volvemos a recalcar aquí que el origen de las inmigrantes que ejercen prostitución callejera se sitúa en países con mayores desventajas económicas.

Los problemas de comunicación y las diferencias culturales vinculados al estatus de inmigrante hace que las trabajadoras sexuales sean especialmente vulnerables. Juega en contra su triple condición de mujeres, inmigrantes y desarrollando un oficio rechazado, con una valoración muy negativa. Todo esto mina su visión de tener posibilidades de optar a mejores condiciones y afecta a su autoestima. Por ello, la mejora a sus ojos suele pasar por emigrar, el deseo de viajar a países en que se puede ganar más dinero (Francia, Bélgica, Alemania) o en los que se puede trabajar en mejores condiciones (Holanda) de acuerdo a lo que han escuchado y visto.

Mayoritariamente desean regresar a sus países natales, pero sólo para visitarlos o una vez que hayan ahorrado el dinero suficiente, pues es muy común que tengan asumido que allí no podrán mantenerse económicamente. En el caso de las transexuales, su inicio en la prostitución suele estar vinculado al rechazo en su lugar de origen por su orientación sexual y sus posteriores cambios físicos, lo cual les ha impedido obtener un empleo más normalizado.

Según información proporcionada por Médicos del Mundo y que hemos podido constatar, un gran porcentaje de las personas que ejercen prostitución callejera en Madrid poseen estudios secundarios realizados pero que no les han servido en el país receptor, ya sea porque no se los han convalidado con los títulos europeos o porque han encontrado una gran competencia en desventaja con la población autóctona, como es el caso del colectivo ecuatoriano.

Ahora bien, la situación concreta de una prostituta callejera ecuatoriana varía en función del sitio que ocupe respecto de diversos ejes que la condiciona, algunos de los cuales explicitamos a continuación:

 

1. Legalidad: papeles/sin papeles. Los diferentes estudios e investigaciones de distintos agentes sociales realizados en la última década ponen de relieve la existencia de una creciente tendencia a ocupar los espacios de la prostitución tradicional femenina por mujeres inmigrantes. Si la mujer tiene papeles contará en teoría con algunas ventajas, como son las que otorga la ciudadanía (posibilidad de denunciar una agresión a la policía, por ejemplo) y la tranquilidad de tener los papeles en regla. Si la ecuatoriana carece de papeles, las dificultades aumentan, si cuenta con apoyo familiar, si tiene cargas familiares, el tiempo que lleve en el país, si llegó endeudada o pagó su viaje por sus propios medios con anticipación, etc…

 

3. Supervivencia/perspectiva de futuro. Las chicas en situación económica más desesperada se encuentran en una situación de riesgo mucho mayor, pues su capacidad de negociación con un cliente se reduce considerablemente y tienden a aceptar cifras bajas o condiciones más peligrosas (como no exigir el uso de preservativo para obtener más dinero). Si por el contrario se está en una situación más desahogada, se puede seleccionar a los clientes, tomarse descansos y vacaciones e incluso hacer planes de futuro.

 

4. Con hijos/ sin hijos. Las cargas familiares también repercuten.  Si bien el cuidado de un hijo limita la capacidad de decidir los horarios de trabajo, también da un sentido claro de por qué se trabaja. Además, el tener bocas que alimentar aumenta la presión para obtener mayores beneficios económicos.

 

5. Con pareja/ sin pareja. Muchas de las chicas ecuatorianas que ejercen la prostitución mencionan a sus novios: las personas con las que tienen relaciones sin que medie dinero y con las que generalmente salen a divertirse. En muchos casos suele suceder que hayan conocido  a estas parejas porque han sido clientes o compatriotas. No es  fácil para ellas entablar relaciones estables ni de que acepten su trabajo, por ello, no suelen ser muy exigentes en este aspecto; tienen las mismas necesidades afectivas que todo el mundo, sólo que en su caso es más difícil satisfacerlas, por lo que sus exigencias son menores. Pueden darse casos de maltratos físicos, psicológicos y económicos, pero no serían situaciones diferentes a las de muchas mujeres que se dedican a otras profesiones.

 

6. Edad y aspecto físico: joven/mayor. La edad de una chica suele ir en correlación con su mejor o peor aspecto físico. Cuanto más jóvenes mejor lucen, pero al mismo tiempo les falta la experiencia para saber negociar y plantarse frente a un potencial cliente. El aspecto físico es bastante importante en este oficio, pues los clientes suelen elegirlas según este criterio en la mayoría de los casos. Las mayores cuentan con la ventaja de la experiencia, además de ser más conscientes de los riesgos en cuanto a seguridad, necesidades económicas y salud. Las chicas más jóvenes suelen depender de una persona mayor, sea ésta su proxeneta u otra prostituta, o el grupo con el que trabaja. Las mayores son, con diferencia, más autónomas.

 

7. Género: mujeres/ transexuales o travestis. De acuerdo a las cifras ofrecidas con anterioridad, más del 72% de las personas que ejercen la prostitución callejera son mujeres. Luego están las transexuales o los travestis que acuparían el 27% restante y en su gran mayoría son ecuatorianas. Las mujeres suelen tener más clientes, pero también su desprotección física y situación social más delicada hace que, por lo general, requieran una protección extra que pueden o no encontrar en un amigo o el grupo de pares. Las transexuales y los travestis en este sentido suelen ir más por libre y, al tener menos clientela, tienden a aceptar servicios menos comunes. En este caso no estamos considerando el porcentaje detectado de prostitución callejera masculina en las zonas de estudio y que también son servicios destinados a otros hombres. La asociación que trabaja este fenómeno, para más información, es Fundación Triángulo.

 

8. Con proxeneta/ autónomas: No es un tema fácil de detectar. Las chicas controladas por un proxeneta suelen tener problemas en numerosos sentidos según los testimonios recogidos. Aunque no hablan del tema, se puede reconocer en su mirada el miedo cuando se comenta o se pregunta algo cercano; son las más desconfiadas, las menos comunicativas y las que menos tiempo están en las unidades móviles. Muchas veces ni siquiera aceptan los preservativos que se les ofrecen o la asistencia sociosanitaria. Generalmente, éste no es el caso de las ecuatorianas, que destacan por el contrario, son mujeres muy autónomas, mucho más abiertas y se les nota más dueñas de sí mismas, de su tiempo y de sus decisiones. La prostitución ha sido en sus casos, una opción o una estrategia personal.

 

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