Hetaira

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Atención de la salud: prevención de riesgos laborales

 

            Los problemas de salud más frecuentes que se recogieron durante el período observado tienen relación con embarazados no deseados, condones rotos, infecciones de transmisión sexual, contusiones provocadas por agresiones y, en el caso de las transexuales, por la costumbre de autohormonarse sin control médico. La situación se agrava cuando la mayor parte no cuenta con seguridad social. Su condición de prostitutas, además, les dificulta el ir a un médico, pues temen que se les juzgue por su actividad. En el caso de las ecuatorianas, no suelen estar mal informadas sobre la transmisión de enfermedades sexuales, y son conscientes de la importancia del condón. Otro problema común es que al contraer alguna enfermedad no se toman el tiempo suficiente para curarse, pues eso implica dejar de trabajar y cortar el flujo de dinero que necesitan. En general, las prácticas de riesgo de las mujeres son menores, ya que se aprecia una menor incidencia de SIDA y de ETS en este colectivo. Este cambio es debido a la extensión del uso del preservativo en el ejercicio de la prostitución, aunque no se le dé tanta importancia en la vida privada.

 

“Tengo tarjeta sanitaria. Cuando no tenía papeles, iba a Montesa. Gallardón dice que ha abierto Montesa, un centro de salud… eso es mentira, eso desde que yo estoy aquí está abierto, Montesa y Sandoval tienen más de 15 años funcionanado y dice que eso es obra de él. Mentira”. N.

 

“A pesar de que claro, hay chicas que lo mismo trabajan en otros sitios, son prostitutas que no llevan ese control y es por eso que también suele haber infectadas y esas cosas. Pero ya… ¡porque ellas quieren! ¿Entiendes? Quizá porque no llevan el control o porque ellas lo quieren también así, o yo qué sé.” V.

 

“A nosotras nos interesa cuidarnos. A mi me interesa cuidarme”. N.

 

Participación social

 

Las prostitutas ecuatorianas, como el resto de las inmigrantes, están generalmente más aisladas que sus compañeras autóctonas, debido a las barreras del lenguaje (en el caso de las africanas y de Europa del Este), la ilegalidad, la discriminación racista y/o las situaciones laborales propias de guetos4. El grado de diversidad entre ellas, tanto por sus lugares de origen, problemáticas personales y demás circunstancias vitales, provoca que las personas ajenas a este tipo de actividades se les antoje un mundo oscuro, personas pervertidas, victimizadas… Lo que está claro es que cada una de ellas vivirá su experiencia dentro de la prostitución como algo pasajero, una vía de escape, una aventura, o bien la ocupación de toda su vida.

            Las ecuatorianas son más participativas en ese sentido que otros grupos, son mujeres muy luchadoras y de carácter. Algunas de ellas ya estaban organizadas en un sindicato en Ecuador, con lo que ya tienen a sus espaldas una experiencia organizativa de peso. De este colectivo surgió la propuesta de organizar la primera y segunda manifestación de prostitutas en España y de otras acciones que el Colectivo Hetaira viene organizando junto a ellas.

            El movimiento autoorganizativo de prostitutas trata de fomentar la solidaridad entre ellas, ya que es un trabajo muy individualista e intenta olvidar la clasificación del patriarcado entre mujeres decentes y malas mujeres. En definitiva, son personas normales que realizan este trabajo porque es el que mejor han encontrado y les proporciona unos ingresos que consideran necesarios para vivir como a ellas les place, que no muestran arrepentimiento ni quieren ser redimidas por lo que hacen. Para completar esta investigación enumeraremos en el próximo apartado de PROPUESTAS algunas posiciones surgidas del propio e incipiente movimiento organizado de mujeres trabajadoras del sexo, posiciones que también han partido de una parte del movimiento feminista. Un ejemplo de estas posiciones es la Unión Internacional de Trabajadoras del Sexo. De esta manera se plantea la organización propia de estas mujeres, su participación en los problemas y conflictos derivados de la prostitución y su preocupación por la visibilidad y promoción de las prostitutas como agentes sociales activos. De esta manera, funcionaría como un sistema que se retroalimenta, ya que al convencerse y comprobar ellas mismas que pueden luchar por mejorar sus condiciones, a la vez repercutirá en su autoestima y se enfrentarán al estigma.

            En el caso de las mujeres inmigrantes, las enormes dificultades que el Estado impone al acceso de la ciudadanía, cuando no al simple reconocimiento de su existencia como persona, agrava la situación enormemente, obligando a muchas mujeres (sobre todo aquellas que han hecho su proyecto migratorio de forma autónoma) a insertarse indefectiblemente en el mercado del sexo. Quedando a la intemperie moral de personas desaprensivas que trafican con ellas, las maltratan, o simplemente abusan de ellas por la única lógica del establecimiento de relaciones asimétrica en cuanto a la autonomía y los margenes de decisión. Las consecuencias sobre su autoestima, salud física y mental, están suficientemente documentadas como para no abundar en ellas. Creemos pues, que es esta la línea de las cauas sociales donde debemos indagar si queremos encontrar explicaciones a la situación de inferioridad manifiesta de muchas de estas mujeres y, sobre todo, si queremos iniciar una línea de intervención social útil para ellas. Se trata de un problema para su porpia toma de decisiones; para su autonomía personal, para la realización de un proyecto vital autónomo, próximo a los estándares aceptables en nuestra sociedad actual. Podemos decir que la prostitución no genera por sí misma personas débiles, excluídas y dependientes, en todo caso acentuaría esta debilidad, exclusión y dependencia, sino que las debilidades y las trabas a la libre elección están generalmente fuera de esas prácticas. Dicho de otra manera: la prostitución no es el problema, sino la consecuencia de nuestro sistema social, incapaz de dar salida diversas situciones de exclusión, que él mismo genera y que afectan especialmente a las mujeres. Un sistema social que dualiza el terreno de lo económico, de los social, de las ideas, y en particular el de la consideración de las relaciones sexuales, afectivas etc… Un doble sistema de cánones morales que recrea la estigmatización y termina convirtiendo a estas mujeres en responsables de sus propias insatisfacciones.

 

-“Pero lo que yo no entiendo y lo que no me parece bien, que de repente una persona que se cree que es una mujer digna porque no está prostituyéndose juzgue a una que se prostituye por dinero y ella es más puta que las gallinas. (…) Entonces, es lo que veo claro también entonces por qué juzgan a las personas que con su cuerpo tratan de ganarse el peso. Lo que yo digo es que uno no debe lanzar la primera piedra si no está libre de culpa”. V.

 

-“Si nosotros no queremos que nos den limosna, porque nosotros no somos mendigos, nosotros queremos que nuestros derechos se solucionen, que nuestros derechos salgan a flor, que nos den nuestros derechos como personas, nuestros derechos laborales, como una actividad que estamos ejerciendo, un trabajo, eso es lo que reclamamos. La prostitución no está prohibida, pero ala vez nos hacen sentir como que fuéramos un colectivo delictivo. En Montera llega la policía a controlarnos. Más controlan a las prostitutas extranjeras, porque a las españolas nada. Entonces nos tienen con un estigma, nos hacen sentir diferentes, nos hacen sentir menos.” N.

 

Proyectos de futuro

 

En prostitución callejera es usual vivir al día y no hacer demasiadas previsiones, sobre todo porque hay muchas chicas jóvenes. Las mayores suelen ser más conscientes de la necesidad de ahorrar para poder hacer frente a malas temporadas o para hacer planes a más largo plazo. Los proyectos muchas veces tienen que ver con viajes para visitar a la familia, con el propósito de traerse con ellas a familiares dependientes o el deseo de montar su propio negocio.

 

-“No, yo sí me quiero ir a EEUU. Sí, porque ahí gano… a lo mejor lo que gano aquí, pero no hago esto. Hombre, que tampoco… digamos que económicamente sale mejor trabajar en esto que trabajar en una casa, y al menos no tengo horarios, estoy libre, bien, me gusta el dinero, ¿no?”. M.

 

“¿Volver? Sííí, tal vez no quedarme, pero yo de volver tengo que volver. Sí, porque estoy muy acostumbrada aquí, porque es como yo vivía allá, ¿entiendes lo que te digo? Simplemente que tengo un trabajo que no es el que hacía. Porque es muy dificil porner una peluquería, tiene muchas cosas… aparte por la documentación, por esto… entonces… es decir, te ponen muchas barreras”.N.

 

Algunas cifras

 

Para completar la información de nuestra investigación, hemos visto interesante la obtención de datos cuantitativos para su posterior análisis. Han sido contestadas 60 encuestas, de las cuales un 60% pertenecían a mujeres biológicas y un 40% a transexuales, un grupo especialmente numeroso entre las ecuatorianas. De los motivos que les llevaron a tomar la decisión de emigrar, destaca con un 78,33% el tema económico y la posibilidad de obtener un trabajo; un 13,33% deseaban cambiar y mejorar su vida mientras que un 8% ha emigrado por la discriminación sexual de la que era objeto. Finalmente, un porcentaje de 1,67% declara haber emigrado para acompañar a su pareja o por motivos de violencia de género.

En cuanto a la formación de las mujeres ecuatorianas nos soprendieron los resultados, ya que ninguna declaró no tener estudios. Los niveles de formación de las mujeres encuestadas se distribuyen de la siguiente manera: un 21,67 posee estudios primarios; un 58,33% ha cursado estudios secundarios y un 20% estaba estudiando una carrera universitaria cuando decidió emigrar.

Según nuestros datos, la media de edad de las trabajadoras del sexo ecuatorianas se sitúa en 29 años.

Todas las mujeres trabajadoras del sexo encuestadas tenían familiares a su cargo, lo más común es encargarse de los padres, hermanos menores o en edad de estudio y de los hijos, en caso de tenerlos. En menor medida mantienen a su pareja. Tan sólo una mujer afirmó no tener cargas familiares.

En cuanto a la importancia de conseguir el permiso de residencia, un 76,67% dice estar en situación irregular, pero un 40% de las anteriores han iniciado los trámites para conseguir los papeles. Tan sólo un 23,33% de las mujeres encuestadas son residentes.

Teniendo en cuenta los datos recogidos hemos intentado hallar una media del tiempo que estas mujeres llevan en España, la cifra ronda los tres años y medio. El método más generalizado para entrar en España ha sido mediante el pasaporte de turista (98,33%) exceptuando un caso en el que además presentó una carta de invitación. En relación a los contactos previos en el país de destino, un  porcentaje del 41,67% afirmaba que no conocía a nadie antes de emigrar, frente a un 36,67% que ya tenía amigos ecuatorianos en España y un 38,33% que tenía familiares. Para financiar su viaje,  un 71,81% pidieron un préstamo; un 21,71% poseían ahorros personales y un 6,68% recibieron un donativo por parte de algún amigo a familiar.

De estas mujeres un 53,33% sólo han desempeñado trabajo sexual, mientras que un 46,67% probaron suerte anteriormente en otras actividades. Un 8,33% del total de encuestadas ya habían sido prostitutas antes de llegar a España. 

 

 

PROPUESTAS

 

La prostitución es una actividad económica con la que se ganan la vida miles de personas, en su mayoría mujeres, en todo el mundo. Acercarse al tema sin tener en cuenta sus opiniones y sin tener claras cuales serían las posibilidades laborales alternativas, lejos de ayudarlas les genera problemas. Intentar “salvar” a las personas sin su consentimiento puede ser una posición bienintencionada, pero no es una forma eficaz de abordar la situación. Por ello, teniendo en cuenta los resultados de esta investigación, tras escuchar y reflexionar sobre las propuestas e iniciativas de las trabajadoras con las que hemos hablado y  en el marco del trabajo realizado en estos años por el colectivo Hetaira, a continuación vamos a exponer nuestras propuestas políticas para enfrentar el tema de la prostitución callejera en Madrid.

 

¨Lo fundamental es la defensa de las trabajadoras del sexo. En este camino podemos coincidir con unos y otros, pero de manera coyuntural. Por ejemplo, si cierran una pensión podemos coincidir en intereses con el dueño para que no se cierre, pero si luego éste no cumple unas condiciones aceptables en su local, nos enfrentaremos si las trabajadoras reclaman que las cumpla.

 

¨Debe estar presente en todo momento el reconocimiento de derechos humanos, especialmente el derecho a emigrar, a la libertad de movimientos y a establecer sus propios negocios ya que no están siendo reconocidos en la actualidad. Creemos que urge, no sólo que se reconozcan, sino que se pongan los medios necesarios para que se garanticen.

 

¨Que se reconozca, como plantea una sentencia dictada en 2001 por el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, que la prostitución es una actividad económica legítima.

 

¨Que se reconozca y respete la dignidad de las prostitutas y su capacidad de decidir, sin coacciones, a qué quieren dedicarse y cómo o con quién quieren establecer acuerdos comerciales. Consecuentemente, rechazamos el hostigamiento a los clientes que está llevando a cabo la Policía Municipal en Madrid, como parte del citado Plan contra la esclavitud sexual de Ruiz Gallardón, ya que esa medida no sólo no reduce la demanda, sino que favorece los tratos rápidos y clandestinos con el consiguiente empeoramiento de las condiciones de vida de las prostitutas.

 

¨Que se negocien, teniendo en cuenta la voz de las propias prostitutas, espacios públicos donde puedan ejercer libremente la prostitución con buenas condiciones de higiene, seguridad y tranquilidad. La calle, como paradigma del espacio público, es de todos y no de alguien en particular. Por lo tanto su uso, si genera conflictos, debe ser consensuado. Sanear los barrios significa brindar mejor infraestructura y acabar con la delincuencia, la droga, el ruido y la suciedad, y de ninguno de esos problemas son responsables las trabajadoras sexuales.

 

¨Que se persiga de manera fehaciente a las mafias que obligan y fuerzan a mujeres a prostituirse y las explotan en régimen de esclavitud. Que se acabe ya con la hipocresía de las pomposas declaraciones públicas de rechazo y anatema de estas prácticas inhumanas, internacionalmente organizadas y se pongan los medios, que los hay, para acabar con ellas por encima de todo tipo de intereses creados.

 

       ¨Defensa de la auto-organización de las prostitutas. Es preciso que se conviertan en sujetos sociales, con liderazgo, con capacidad para negociar, etc…Exigimos su presencia en cualquier medida que se tome.

 

       ¨Mejorar las pésimas condiciones de trabajo y de vida, en las que viven una amplia mayoría de trabajadoras. Desde este punto de vista hay que diferenciar entre las que trabajan en la calle por cuenta exclusivamente de ellas mismas y las que trabajan dependiendo, en una u otra medida, de terceros.

 

Las reivindicaciones difieren en algunos puntos en función del lugar de trabajo. Para las que trabajan en la calle y en su trabajo no interviene nadie salvo ellas y los clientes (es decir las que hacen los servicios en la Casa de Campo, en los coches…) el problema va a centrarse en defender su derecho a continuar trabajando de manera autónoma y mejorar las condiciones de seguridad y tranquilidad en las que lo desarrollan. Van a ser los "chivos expiatorios" en la actual situación pues todo indica que el objetivo es criminalizarlas y hostigarlas. Conseguir para ellas que puedan aportar a la seguridad social desde rótulos no estigmatizadores, para que su paso por la prostitución (que puede ser esporádico) no las estigmatice y les impida movilidad laboral.

Es cierto que existen muchas prostitutas que prefieren trabajar en lugares cerrados porque así se sienten más seguras. Pero otras prefieren captar la clientela en la calle, pues aunque implique mayores riesgos también suele implicar mayor libertad en el ejercicio, dado que los lugares cerrados están llevados por los dueños que son los que imponen las condiciones de trabajo. Generalizar y obligar a que toda la prostitución se desarrolle en lugares cerrados implica aumentar las discriminaciones de aquellas prostitutas mayores o con una apariencia física determinada que no se corresponde con lo que se demanda en cada momento.

 Somos conscientes de que el ejercicio de la prostitución en la calle es lo que plantea más problemas y que muchos de los conflictos que se han dado en los últimos tiempos han sido, precisamente, contra este tipo de prostitución, el más claro ejemplo lo tenemos en los últimos meses en la zona centro. De nuestra experiencia en la resolución de conflictos entre vecindario y prostitutas en zonas de Madrid como Méndez Alvaro, La Casa de Campo o la calle Montera, sabemos que la defensa y puesta en práctica de esto que decimos no está exento de conflicto y no somos partidarias de que las prostitutas, ni nadie, haga lo que le dé la gana sin tener en cuenta a nadie ni a nada. Como antes decíamos los espacios públicos son de todos los ciudadanos y estamos plenamente  convencidas de que los Ayuntamientos no son los únicos que tienen la facultad de establecer cómo se utilizan éstos. Por el contrario, creemos que el espacio público debe ser negociado por los diferentes agentes sociales en pie de igualdad y no se puede partir siempre de que son las prostitutas (o los jóvenes, en el caso del botellón) las que deben plegarse a la voluntad del resto y cambiar de lugar de trabajo.           

Su reconocimiento laboral pasa por un cierto equiparamiento con los trabajadores autónomos. Es decir, no entrar en las relaciones con el cliente y buscar o crear un epígrafe general en la Seguridad Social que pudiera permitirles acogerse a pensiones y demostrar que trabajan, esto sobretodo de cara a las inmigrantes para conseguir la residencia.

Otro problema son las condiciones de trabajo, deben mejorar. Obviamente hay que defender la no criminalización, los pactos en relación al uso de los espacios públicos y las políticas de convencimiento, es decir, si las condiciones son mejores en unas zonas que en otras es de suponer que el grueso de trabajadoras se irán a las zonas habilitadas para ello, siempre y cuando no haya control policial a través de registros obligatorios. Hay que exigir que la policía debe defenderlas y no tratarlas como potenciales delincuentes o criminales.

 

            Un enfoque diferente exigen las que en su trabajo intervienen terceros. Aquí el problema es que las relaciones entre las trabajadoras y esos terceros pueden ser muy diferentes:

Los dueños/as de pensiones, "meublés", bares de copas (tipo Ballesta)… donde no intervienen más relaciones que las de tener que pagar un precio por habitación o copa. Los problemas pueden ser más parecidos a los que antes hemos expuesto pues suelen ser los locales más acosados cuando hacen "limpiezas". De hecho, en Barcelona la represión fundamental ha sido cerrar las casas donde hacen los servicios.

Tenemos que contemplar que estas relaciones con terceros pueden ser variadas aunque, por lo que sabemos, lo más general es el trabajo en plaza. Este trabajo consiste en que la trabajadora demanda una plaza para trabajar X días (suelen ser 21) en un club o en una casa. Los plazos los ponen los dueños y no pueden prolongarse porque los clientes quieren renovación. Durante esos días las trabajadoras duermen, comen y están encerradas en el lugar donde ejercen y no se les deja salir a nada. Las ganancias son como media 50% para ellas y 50% para los dueños, se les paga al final de los días para evitar que se vayan y tienen que pagar unos 55 euros al día por el alojamiento y la comida. Carecen de horarios, la disponibilidad es absoluta para cuando un cliente demande sus servicios y las pueden despedir en cualquier momento si no generan suficiente trabajo. No estamos seguras sobre si hay otras formas de funcionamiento, pero de momento, y por lo que sabemos, esta es la más generalizada. También existe el trabajo por servicios, donde los empresarios favorecen la infraestructura (ponen los apartamentos, reciben las llamadas y reparten las citas entre las chicas, se preocupan de una cierta seguridad para ellas pidiendo teléfonos fijos y no móviles a los clientes, etc…) y se quedan con un tanto por ciento de lo que ellas cobran por los servicios, tanto por ciento variable pero que suele ser alto.

La prostitución es un trabajo que tiene sus particularidades, cada trabajo es diferente, pero vender actos sexuales, por la importancia que tiene la sexualidad en nuestras sociedades, no es lo mismo que vender pisos, por ejemplo. Además partimos de una situación en la que se dan unos grados muy fuertes de abusos y explotación económica. Por ello las leyes no pueden contemplar sólo los aspectos de licencias, localización de los locales, aspectos sanitarios, etc. sino que deben defender la capacidad de autodeterminación de las trabajadoras en su trabajo y especialmente en relación a qué actos están dispuestas a vender y a quién. Entre otras cosas significa que los sindicatos se comprometan a negociar con la patronal de las casas de alterne un convenio laboral marco, que como en el caso de cualquier otra actividad, impida los abusos y salvaguarde la autonomía de las trabajadoras.

 En este sentido:

 

-Que se recorten las prerrogativas de la patronal. Las licencias que se concedan para montar locales de alterne deberán tener en cuenta:

-Permisos preferentes para los locales autogestionados y cooperativas de trabajadoras sexuales

-No conceder licencias a los “trusts” ni a personas individuales que tengan antecedentes penales por tráfico de drogas o agresiones.

-No permitir que la patronal imponga el tipo de prácticas sexuales o las condiciones de trato con los clientes

-Horarios pactados por ambas partes y en los que entre turno y turno haya, como mínimo, 10 horas para descansar. No a la disponibilidad total.

-Libertad de movimientos para entrar y salir

-Libertad para romper el contrato en cualquier momento por parte de la trabajadora y derecho a la liquidación del dinero cuando lo solicite.

 

Teniendo en cuenta las experiencias de otros Estados que han desarrollado políticas concretas sobre la prostitución, podemos decir que hay algunas formas de reglamentación de la prostitución que no tienen en cuenta los intereses de las prostitutas y que implican una mayor discriminación de éstas.

Así, consideramos que no es justo que se creen impuestos especiales tanto para las trabajadoras como para los empresarios que se dedican a esta actividad. Los impuestos deben ser equiparables a los de otros sectores laborales que se desarrollan en condiciones sociales similares teniendo en cuenta las diferencias económicas que se dan dentro de la prostitución según dónde y cómo se ejerza ésta. Gravar más la prostitución que otras actividades similares conlleva a que el Estado se convierta en un nuevo proxeneta de las prostitutas.

Tampoco nos parece adecuado establecer controles sanitarios obligatorios para las prostitutas como forma de prevenir el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual. Primero, porque no sirven para nada. Se ha demostrado ampliamente que esta medida para lo único que sirve es para que los clientes se queden tranquilos y se nieguen rotundamente a utilizar preservativos. Con lo que, si la prostituta es infectada por un cliente (cosa bastante más frecuente de lo que se cree) transmitirá el virus a todos aquellos con los que tenga relaciones hasta el siguiente control, con lo que la expansión del virus está garantizada. Hoy está más que demostrado que no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo y prevenir esas prácticas es la única forma eficaz de frenar la expansión del virus. Pero además, obligar a las prostitutas a controles sanitarios es considerarlas grupo de riesgo y estigmatizarlas más de lo que ya están. Y eso, además de moralmente cuestionable, es totalmente ineficaz pues redunda en el mito de que son las prostitutas las que contagian y no los clientes, mito falso, y reafirma la actitud de irresponsabilidad ante este tema por parte de muchos hombres que hacen del no ponerse el preservativo una cuestión de masculinidad y de vigor sexual.

A la luz de la experiencia de otros países, otro aspecto que al Colectivo Hetaira nos parece importante es que lo que se legisle sobre la prostitución se introduzca en el marco de las relaciones comerciales(código mercantil, laboral...)  y no en el código penal. Para nosotras el actual Código Penal es un instrumento más que suficiente para defender a las trabajadoras del sexo de los abusos y las agresiones. Así:

 

* Quien obliga a otra persona a prostituirse ya está considerado delito en él

 

* Ante los abusos o agresiones físicas, psíquicas o sexuales ya existen, también el C.P., artículos que permiten su denuncia y castigo.

 

* Para los abusos económicos y las malas situaciones de trabajo son necesarias leyes laborales que defiendan los derechos de las trabajadoras.

 

            Incluso nos parece cuestionable la reforma que se hizo del C.P., al poco tiempo de ser aprobado, en el que se introducía en el artículo 180 un supuesto dedicado explícitamente a castigar el proxenetismo, definiendo éste como “quien determine a alguien a ejercer la prostitución abusando de una situación de necesidad”. Desde nuestro punto de vista esta fórmula es excesivamente general e inconcreta de manera que da pie a todo tipo de interpretaciones. Por lo que nosotras hemos podido constatar, la mayoría de prostitutas no están de acuerdo con penalizar el proxenetismo. Entre otras razones porque la figura del proxeneta se define legalmente por el aprovechamiento económico de la prostitución de otra persona, sin tener en cuenta la opinión de ésta. Pero, además, porque bajo esta figura se esconden realidades muy diferentes: los compañeros sentimentales que pueden estar en paro, los hijos que estudian gracias al dinero que la madre saca con la prostitución, la otra prostituta vieja que cuida de los hijos pequeños y recibe un dinero por ello, los que venden café o tabaco o las que se mueren de frío ejerciendo en la calle; los empresarios y dueños de bares, saunas o clubs y obviamente las redes clandestinas de prostitución forzada.

             Además, hay que tener en cuenta que cuando media una relación afectiva en la que las dependencias y el miedo a la soledad lleva a muchas mujeres a transigir o aguantar cosas que, como testigos desde fuera, nos parecen excesivas y en ocasiones inaceptables. Si no hay violencia la solución, desde nuestro punto de vista, no pasa por meter en la cárcel al marido o compañero. Siempre hemos defendido que, en esos casos, es necesaria la autoafirmación de las mujeres para que no aguanten lo que consideran que no deben aguantar. Y creemos que ese baremo es válido para todas las mujeres, las prostitutas y las que no se dedican a la prostitución. Tratar a estos compañeros sentimentales como proxenetas implica ponérselo más dificil y exigirles más a ellas que al resto de las mujeres, cuando precisamente las prostitutas, por el trabajo que realizan y por el estigma social que sufren sienten más la soledad afectiva y tienen más dificultades para establecer relaciones amorosas satisfactorias.

También nos parece fundamental que el reconocimiento de la prostitución no implique un recorte a la libertad de movimiento y de opciones que se dan dentro de ésta. En este sentido nos oponemos a los registros obligatorios controlados por la policía o el Ministerio del Interior. Y, como hemos dicho antes, tampoco nos parece una solución que se legalice la prostitución regulando cómo debe ser ejercida (lugares, zonas, horarios, etc) y se criminalice a todas aquellas trabajadoras del sexo que no quieran o no puedan ejercer en esas condiciones

 

Como ya hemos comentado desde el principio, para Hetaira cualquier política que se desarrolle de cara a la prostitución debe contar con la voz de las prostitutas. Una voz que no es única sino múltiple porque diversas son las realidades en las que ésta se ejerce. Cualquier medida que se tome en este sentido debe contar con el apoyo de un sector mayoritario de prostitutas. Creemos que es importante que se sigan desarrollando e incluso aumentando todas aquellas medidas sociales que faciliten que quien quiera abandonar la prostitución pueda hacerlo accediendo a un empleo que le garantice vivir autónomamente y no de la beneficencia como ocurre frecuentemente. Que desde algunas ONG’s se capacite a las prostitutas para que se enfrenten a otras perspectivas laborales y se apoye a aquellas que quieren abandonar la prostitución nos parece una labor necesaria y encomiable. Pero que desde las instituciones públicas sólo se contemple esta vertiente y se aboge por una política abolicionista nos parece de una total irresponsabilidad. Irresponsabilidad que conlleva peligros y discriminaciones para un sector extenso de prostitutas. Por un lado, a todas aquéllas que viven angustiosamente ser prostitutas, habría que ofrecerles una formación continuada y otras oportunidades de trabajo para que puedan dejar de ejercer la prostitución y encontrar otra actividad que les resulte menos agobiante. Esta labor es importante, entre otras cosas, por la situación de desigualdad con que las mujeres nos enfrentamos al mundo laboral. Pero, por otro, es también fundamental mejorar las condiciones de trabajo de aquellas que quieren seguir ejerciendo, para que trabajen en unas condiciones dignas, reconociéndoles sus derechos como trabajadoras del sexo y poniendo a su disposición instrumentos legales que les permitan enfrentarse a los abusos económicos y de poder  que frecuentemente se dan hoy.

Igualmente es necesario desarrollar políticas encaminadas a conseguir el respeto hacia las prostitutas combatiendo el desprecio que hoy manifiesta muchos sectores de la sociedad hacia ellas.

 


 

BIBLIOGRAFÍA Y MATERIAL UTILIZADO

 

 

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Pheterson, Gail. Nosotras, las putas. Ediciones Talasa. Madrid, 1992.

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Virseda, Cristina et al. Análisis de la prostitución ejercida en la calle por mujeres extranjeras en la Comunidad de Madrid. Médicos del Mundo. Madrid, 2002.

 

 


ANEXO  I

 

 

GUIÓN ENTREVISTA

 

¿De qué parte de Ecuador eres?

 

¿Cómo era tu vida en Ecuador? (familia, trabajo)

 

¿Por qué emigraste?

 

¿Por qué elegiste España?

 

¿Conocías gente aquí?

 

¿Cómo preparaste tu viaje?

 

¿Cómo fueron las cosas desde que te viniste?

(vivienda, trabajo, situación legal, cobertura de salud, etc)

 

¿Por qué trabajas en... (Casa de Campo, Villaverde, Montera, etc.)? ¿Qué ventajas te supone?

 

Y tú misma, ¿cómo percibes tu trabajo y el de tus compañeras?

 

El Colectivo Hetaira estamos realizando una encuesta entre nuestras usuarias ecuatorianas para conocer algunas características de vuestro proyecto migratorio. No te preocupes, las preguntas son muy fáciles y los datos son confidenciales. Gracias por vuestra colaboración.

 

 

 

Edad.......................                                    2. Sexo....................

 

Nivel de estudios

     No tengo

     Primarios

     Secundarios

     Superiores

 

Estado civil.......................

 

Cargas familiares:

     Hijos

     Hermanos

     Padres

     Pareja

     Otros.............................

 

¿En qué trabajabas en Ecuador?..............................................................................

.................................................................................................................................

 

Situación legal en España

     Irregular

     En trámite

     Residente

     N. S/ N.C.

 

¿Cuánto tiempo llevas en España?................................

 

¿Qué otras actividades/oficios has ejercido en España?........................................

................................................................................................................................

 

¿Desde cuándo ejerces trabajo sexual?..........................

 

¿Hace cuánto que trabajas en la calle?.......................

 

¿Por qué decidiste venir a España?

     Por motivos económicos

     Familiares

     Por posibilidad de trabajo

     Para estudiar

     Otras..............................

 


De qué manera entraste a España:

     Con pasaporte de turista

     Con visado de estudiante

     Con visado de trabajo

     Con visado comunitario

     Otros....................................

 

¿Cómo financiaste el viaje?

     Ahorros personales

     Préstamo

     Donativo

     Otros................................

 

¿Tenías algún contacto previo en España?

     Familiar

     Amigos /as compatriotas

     Amigos españoles

     Otros.....................................

 

¿Cómo has tramitado tus papeles de residencia?

     No lo he hecho

     Personalmente

     Por intermedio de abogado(s)

     A través de terceros

4 Gail Pheterson. Nosotras, las putas

 

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