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La prohibición de la prostitución favorece las redes clandestinas y por lo tanto, la trata

Entrevista  a  Cristina  Garaizabal

Ana Ibarra, Noticias de Navarra – 5 de Octubre de 2010

¿Cómo valora la actual regulación europea y estatal de la prostitución y la trata de mujeres?

El convenio de Varsovia de la UE del 2005 es un paso importante porque en él se aborda la trata como un delito contra los derechos humanos y no sólo dentro del combate contra la prostitución o del control de fronteras. Un problema del plan estatal del Gobierno contra la trata es que se ciñe a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual exclusivamente. Con lo cual la medida estrella en el terreno de la sensibilización, por ejemplo, es el control de los anuncios, hacer campañas para disuadir a las personas de que utilicen la prostitución por el atentado a las mujeres que implica… Según nuestra experiencia y el análisis que hizo el Parlamento Europeo en 2000, la prohibición de la prostitución favorece las redes mafiosas clandestinas y, por lo tanto, la trata.

¿Es lo que ocurre en este país?

Al no estar regulada la prostitución y reconocida la voluntaria como algo legal, las redes mafiosas se aprovechan de ese magma de la alegalidad para campar a sus anchas.

¿Qué experiencia existe en otros países europeos donde es legal? Se ha cuestionado el caso de Holanda…

La experiencia es que ciertamente se puede combatir mejor la trata porque queda más diferenciada. El problema en Holanda es que la ley no reconoce los derechos para las trabajadoras del sexo inmigrantes, sólo para las nacionales, con lo que las inmigrantes quedan en manos de la ilegal y este hecho sí favorece la trata.

Aquí el porcentaje de inmigración ilegal que ejerce es altísimo…

Que el porcentaje de inmigrantes sea muy alto no significa que sean víctimas de trata. Desde luego sí que vienen a ejercer la prostitución o vienen voluntariamente a trabajar en el servicio doméstico y cuando ven -bueno eso antes porque ahora ya ni vienen-, que lo que les ofrece este país era estar internas en urbanizaciones de lujo sometidas a un régimen casi de esclavitud, que sólo les dejan salir un domingo por la tarde y el resto están encerradas en una villa saltándose los horarios, deciden que les resulta más rápido y libre conseguir dinero e irse de puta que hacer de chacha.

Habla de prostitución voluntaria pero en muchos de los pisos y clubs las mujeres están controladas…

Lo que ocurre es que en los locales hay unos empresarios. Hay poquísimos clubs autogestionados por prostitutas por no decir ninguno.

¿Y no vienen engañadas?

Nuestra experiencia no dice eso. Hay un tanto por cierto que sí, entre un 10 o un 15%. Un informe de Naciones Unidas de hace dos semanas habla de 140.000 víctimas de trata en Europa, es decir, una de cada siete.

¿El Gobierno estatal ha pospuesto el debate sobre la legalización?

La prioridad del Gobierno es la trata porque se supone que el 90% son tratadas. Obviamente no se atreven a decir que no existe la prostitución voluntaria pero la reducen a unas cifras que es como si no existiera. Aún suponiendo que fueran ciertas un gobierno democrático y de izquierdas si por algo se caracteriza es por tener en cuenta a las minorías.

¿Cuales serían esos mínimos civiles, laborales, sociales que exigen?

El reconocimiento de la prostitución como un trabajo, una actividad económica legítima, es decir, que es un trabajo y que se regule pensando que pueden cotizar, que haya autónomas y asalariadas. Lo que están haciendo estos empresarios es lo que han hecho empresarios de otros sectores: quitarse los débitos que tiene un trabajador fijo con la Seguridad Social y convertirlos en falsos autónomos. De tal manera que están full time y que no tienen ni horario de trabajo, pueden ser explotadas en cualquier momento, se les impone prácticas sexuales, se les impone la clientela, etcétera. Nosotras lo que reclamamos es que se regulen esas relaciones teniendo en cuenta por ejemplo que no se viva y se trabaje en el mismo sitio, que haya jornadas de trabajo pactadas como el resto de trabajadores, y reclamamos mayor autonomía y libertad para que sean las trabajadoras las que decidan qué clientela y qué actos sexuales son los que realmente quieren ofertar.

¿Y qué está pasando con los controles sanitarios de estas mujeres?

El problema es que se imponen los controles sanitarios, se hacen obligatorios, los clubs también a veces lo hacen y eso es un gran bluf. Es muy contraproducente porque se estigmatiza a las prostitutas como grupo de riesgo. Se ofertan prostitutas con controles y como la ideología dominante del imaginario colectivo es que son ellas las que pasan el virus, no que un cliente puede infectar a una trabajadora, no hay manera de que se coloquen preservativos.

¿Y ahora con la crisis se están tirando los precios y haciendo burradas?

Hay muchas que no pero hay otras que sí. Está muy mal el trabajo sexual como otros trabajos.

¿Quienes están entrando a la profesión en los últimos años?

Vuelven a aparecer las prostitutas ocasionales, es decir, amas de casa de barrios populares que estiran el sueldo del marido sin que éste se entere y se van al centro…

Nos cuesta entender que alguien venda su cuerpo a cambio de dinero… ¿No es una forma de maltrato?

Nos deforma esa mirada, hablas con las trabajadoras del sexo y no se venden, ni su cuerpo, ni su sexualidad ni todas ellas… Lo que hacen es actos sexuales completamente tipificados, y que son pactados previamente.

Vamos, un trabajo mecánico…

Existe la profesionalidad, sabes que es un rato, que es limitado… Ellas, por ejemplo, cuando les hacen esa pregunta dicen: peor es casarte y estar permanente expuesta en casa a cuando él dice tienes que tener relaciones sexuales, le tienes que preparar todo, y eso no tiene horario.

¿Hay maltrato en el sometimiento?

Claro, porque muchos clientes de puertas para adentro, una vez que han hecho el pacto y entran al lugar donde van a tener la relación sexual son muy poquita cosa porque ahí dominan ellas, ellas son las profesionales, pero una vez salen de ahí la sociedad empodera a los hombres para que desprecien a esas mujeres.

¿Cómo se comporta la sociedad hoy en día ante este viejo oficio?

Sigue siendo puritana, sigue habiendo miedo en la sociedad en relación a la prostitución. Veo una posición de un sector del feminismo que, sin darse cuenta, sigue reproduciendo la situación típica patriarcal de las mujeres menores de edad al querer perseguir al cliente. Lo primero, la prostituta necesita clientes, como en cualquier contrato comercial, pero, además, en la práctica perseguirlos lo que hace es que los tratos tengan que ser más rápidos, y eso quita poder a las mujeres. El cliente lo que quiere es mayores servicios a menor precio y la prostituta lo que quiere es poco servicio a mejor precio. Cuando no hay tiempo, el cliente impone las condiciones. Los pactos son mucho más desfavorables.

¿Qué opina de la prohibición de anuncios de sexo en prensa?

Es el colmo de la hipocresía porque, por un lado, no está demostrado que en la mayoría de los anuncios haya trata detrás, entre otras cosas porque la trata es una actividad delictiva y yo no he visto que una actividad delictiva se anuncie en la prensa. La experiencia nos dice que no lo es, lo dicen las propias redadas, que se están llevando a término en los últimos tiempos en nombre de la trata. Y me parece el colmo de la doble moral responsabilizar a los medios de comunicación del control de lo que hay detrás de lo que anuncian porque, si ésa fuera realmente la voluntad real, que se empiece por prohibir los anuncios de determinadas marcas de zapatillas y tejanos con denuncias claras por parte de las ONG de estar hechos en el sudeste asiático con niños en régimen de esclavitud laboral.

¿La prostitución va a más?

Lo que nos tenemos que plantear no es tanto que el futuro de la prostitución sea desaparecer sino que estas mujeres sean consideradas con dignidad y se eduque a los hombres que van de prostitutas y a las mujeres que van de prostitutos a respetar las condiciones que estos trabajadores ponen, y tratarles con respeto.

 

octubre, 2010 |Categories: Artículos de Hetaira|