Hetaira


'Ni las cámaras ni las vallas nos sacarán de la calle'

ojo de dios
Sevilla. Manuel J. Fernández. elcorreodeandalucia.com.
2 de septiembre de 2008


La campaña municipal contra la prostitución no ha sentado nada bien a quienes cada noche la ejercen en las calles de Sevilla. “Ni las cámaras de vigilancia ni las vallas publicitarias van a sacarnos de la calle”, declaran las meretrices. Ellas lo tienen claro: no son una solución al problema que sufren los vecinos de Santo Domingo de la Calzada.

Por primera vez las prostitutas rompen su silencio para criticar duramente las medidas tomadas por el Ayuntamiento para intentar frenar el oficio más antiguo del mundo. En alusión a las cámaras de vigilancia anunciadas por el propio alcalde, las meretrices las consideran contraproducentes pa­ra su negocio: “Más que una solución, como nos quieren hacer ver, suponen un perjuicio para to­das nosotras”, explica Raisa, ecuatoriana que lleva tres años ejerciendo la calle en la polémica manzana de Santo Domingo de la Calzada, en el barrio de Nervión.

Raisa reconoce que, si bien ha llegado a sentir “mucho miedo” en algunas ocasiones, las cámaras “espantan” a los clientes, “en su mayoría casados y comprometidos que quieren discreción”. Argumenta su oposición de la siguiente manera: “Es inútil. El que viene a robarte no lo hace aquí, delante de las de más chicas, porque entonces to­das nos enfrentaríamos a él. El que te roba lo hace al llegar al parking o bien ya en el coche. Es absurdo decir que las cámaras son para protejernos”.

Una opinión que también es compartida por más de una prostituta del enclave de Santo Domingo de la Calzada, uno de los principales focos que cuenta con la oposición vecinal. Es el ca­so de Francis, una joven sevillana que oculta con este apodo su verdadera identidad porque dice que su familia no lo sabe: “No van a quitar la que es la profesión más antigua del mundo. ¿De qué han servido las cámaras de la calle La Montera de Madrid, donde sigue la prostitución?”. Palabras que refrendan Carolina y Cati, dos ecuatorianas que suelen apostar­se en la esquina de la calle Martínez de Medina con Luis de Morales. Ellas hasta se atreven a lanzar una sugerencia a los políticos: “Permítanme darle un consejito al alcalde de Sevilla y a los de otras ciudades: que se reúnan y pongan esas cámaras a ETA, que tanta gente mata; o bien en los Ayuntamientos donde se roba dinero de los contribuyentes”.

Estas mujeres que comercian con su cuerpo recuerdan que la prostitución no está penada e insisten en que no hacen mal a nadie:“A ninguna mujer le gusta ejercer la prostitución. Muchas estamos aquí por necesidad. Necesitamos el dinero para nuestros gastos y para nuestra familia. Ellos [por las familias] son nuestras únicas cargas. No es por droga ni nada raro”, asevera Carolina, quien pide a los vecinos respeto con su trabajo:“No les vamos a to­car en las puertas. Que nos dejen tranquilas y no jueguen con nuestro pan”.

Vallas innecesarias. Igual de críticas se muestran contra las vallas publicitarias que disuaden de consumir prostitución (La prostitución existe porque tú pagas. ¿Tan poco vales que tienes que pagar?). Sin pelos en la lengua, ellas replican a la campaña: “Que gasten el dinero en otra cosa más importante. Se ha malgastado en las vallas. Hay mucha gente con necesidad de cariño y cada cual es dueño de sí mismo. ¿Qué quieren, hacer un Evangelio del sexo? El sexo es el sexo. Nos quitan de un sitio y los clientes nos llevarán a otros”.

 

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