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Me llaman Calle. Historia de una canción

Según la definición del diccionario de la Real Academia Española significa : «Cortometraje, generalmente musical, de secuencias breves y formalmente inconexas, usado con frecuencia en publicidad”. El videoclip Me llaman calle sin embargo no se corresponde con esta definición en absoluto. Fernando León cuenta una pequeña historia y planifica un rodaje, con story board incluido: “Tengo el privilegio y la suerte de contar con la complicidad y el talento de Manu Chao, tanto en la película como en mi vida en general. He intentado trasladar la energía de la canción, ilustrar más el alma o el espíritu que no la letra. Busqué un momento luminoso, un bar donde ellas están tomando un café o haciendo un descanso, una paradita y en ese lugar Manu se pone a tocar. Lo concebí como un pequeño regalo para ellas, como un buen rato.”

“Me Llaman Calle”, de Manu Chao

« Me Llaman Calle » Making Of

Realizado por Lucas Fuica & Mamen Briz

La radiolina, el último disco de Manu Chao, incluye el tema Me llaman calle. Esta es la historia de esa canción, “una rumbita honesta”, como la define su autor, que no se resignó a ser sólo un encargo y que acabó convirtiéndose en el punto de encuentro entre un músico, un director de cine, mujeres que trabajan en prostitución y las activistas del colectivo Hetaira.calleclip

En enero de 2006 Princesas (2005), la película del realizador Fernando León de Aranoa, se alza con tres premios Goya: Candela Peña a la mejor interpretación femenina, Micaela Nevárez mejor actriz revelación y mejor canción original por Me llaman calle, compuesta por Manu Chao (1). En la ceremonia, Margarita Carreras, trabajadora del sexo en El Raval de Barcelona, recoge el premio en nombre del músico y se lo dedica a todas sus compañeras. Atrás quedan meses de trabajo conjunto, todo parece tener sentido.

La película existe gracias a la imaginación y creatividad de Fernando León, quien no se conforma con tener un guión y decide adentrarse en entender el complejo y estereotipado mundo de la prostitución; quiere conocer a las protagonistas y aprender de ellas, y lo hace de la mano de Hetaira, un colectivo que defiende sus derechos (2).

Cuando le pide a Manu Chao que componga algunos temas para su película, tiene información suficiente para explicarle qué significa trabajar en la calle, cómo hacen las chicas para tirar adelante, qué les preocupa, qué les alegra el día, cómo les desatienden las administraciones, cómo les golpean las ausencias y las discriminaciones. También le cuenta sobre su capacidad para armarse de valor y salir a la calle, a ser escuchadas por el resto de la ciudadanía, a exigir los derechos que le son negados (3). Manu Chao acepta de buena gana porque es un realizador que le gusta: “Los lunes al sol es una peliculaza”, y porque además se entienden bien: “Siempre es un gusto hablar con Fernando, de sus proyectos, de los míos. Sobre mis proyectos siempre me gusta tener su opinión. Cuando nos vemos es algo muy fuerte y tenemos mucha confianza. Me lo tomé con muchas ganas” (4).

Me llaman calle sintetiza de forma singular la aventura de Princesas y rescata el sentimiento de lo que supone trabajar en la calle. Comenta Manu Chao que la noche en que la compuso fue mágica: “Fue lindo, me enseñó la peli en su taller y se escribió en caliente. Eso no pasa muchas veces. Mi técnica propia es no forzar. Hay que tener paciencia. La cuestión es escribir, pero no a la fuerza.” Fernando León conserva en su estudio el folio en donde la escribió.

Y juntos deciden incorporar a la canción los nombres de algunas de las trabajadoras del sexo que participaron en el proceso de documentación o como figuración en la película:“Yo no ponía rostro. Cuando la canción estaba grabada, y musicalmente tenía esos nombres en mi oído, lo emocionante fue conocerlas. Cuando vinimos a tocar a Madrid, meses después, ya fue otra cosa, ya estaban ahí las amigas y se les podía enviar el piropo directamente”. “La banda sonora de Manu Chao es una maravilla”, escribe Miriam, trabajadora del sexo, en su blog yoputa.net.

La noticia de que la canción está nominada a los Premios Goya le sorprende bastante: “Si te soy sincero yo a esos premios nunca fui. Lo primero que me salvó es que no podía ir. Lo mío es escribir canciones no ir a la tele, con todos mis respetos por quienes votaron. Me parecía más normal que fuera ‘la calle’ a buscar ese premio”. Margarita Carreras no desaprovecha la oportunidad de brindar el premio a todas las princesas que cada día se enfrentan, en soledad, a la falta de escucha, la incomprensión y el vacío social por ejercer la prostitución, una actividad laboral no reconocida. “Cuando pasó la emisión de tele me llamó mi madre para decirme: la chica lo hizo muy bien, superbien, muy digna”, y el Goya, como él, se convierte en viajero.

De Madrid a Barcelona para retratarse con las chicas de la calle, quienes durante unas horas se olvidan de que las autoridades locales van a poner en marcha una normativa cívica que conlleva penas de multa a quienes ejerzan en la calle, y que les está haciendo la vida un poco más difícil, si cabe. Más tarde viaja a París: “Mi madre vio el Goya, comimos en casa y me dijo: ‘ya lo he visto, tenías razón, se lo merecen las chicas’. Con la bendición de la ‘mamma’ volvió a Barcelona y le hicimos otra fiesta.” Aunque piensa del busto de Francisco de Goya, realizado en bronce por el escultor José Luis Fernández: “Este tío parece que nunca está contento. Le acabaremos sacando una sonrisa. Con lo bien que se lo ha pasado en los últimos meses… Es un poco desagradecido”.

manuynosPero las chicas de Barcelona decidieron que la estatuilla se encontraría muy a gusto en Madrid, en el local que el colectivo Hetaira tiene en la calle del Desengaño. Años atrás, Manu Chao había compuesto una canción que decía : “Por la calle del Desengaño esta mañana yo pasé con malegría otra vez…”, una palabra que le sirve para aclarar que la felicidad en estado puro no existe: “No puedes estar feliz en un mundo donde tanta gente está infeliz, es imposible, nos han negado la felicidad. Nadie puede ser feliz siendo honesto con lo que está pasando alrededor. La felicidad son momentos del día, un detallito, esos hay que gozarlos”.

Para él, el encuentro en Madrid fue emocionante: “Le di gracias a la vida. Dije, vale, esto tiene sentido. Vamos bien. Pensé, éste es el principio de otras aventuras. ¿Qué hacemos ahora?, ¿cuál es la próxima…. La pregunta es: ¿y ahora qué hacemos?”.

El rodaje de un videoclip

La próxima fue otro encuentro, porque según Manu Chao lo mejor de todo es pasar el tiempo juntos. Pero esta vez es él quien le pide a Fernando León que realice una pequeña película sobre su canción (5). Los papeles se invierten. Explica: “Fernando me dijo: van a venir las chicas, vamos a rodar en el bar El Palentino. Y yo dije: ya está. Con Fernando siempre me he entendido de esa manera. En cierto modo nos entendemos sin hablar mucho… Agradecí de la ostia que todo el mundo viniese a colaborar, de buena gana. La familita está montada y tiene ganas de verse”.

Para algunas chicas se trata de su segundo casting, porque ya participaron en la figuración de Princesas y, aconsejan, expertas, a sus compañeras. Se peinan y maquillan, comentan sobre la peli y preguntan por Candela Peña y Micaela Nevárez mientras esperan su turno en la sala contigua. Lucía piensa que la canción llega, porque dice la verdad. Nereida cree que Manu Chao es un hombre sencillo, que tiene corazón: “Nos ha dado su tiempo”. Cuenta que se emocionó cuando en uno de sus conciertos en Madrid nombró a Rudy, una de las chicas que aparecen en el tema, y que falleció recientemente. “Yo no la conocí”, aclara Manu Chao: “Ése es el lado duro de la historia. Hay que saludar a las que están, pero a las que no están, también. Que la gente sepa que pasan esas cosas. Y que se la juegan”.manurodaje

Nereida aprovecha las cámaras para mandar su mensaje: “Ya es hora de que la sociedad despierte, que no se olvide de nuestros derechos, porque hemos existido, existimos y seguiremos existiendo. Nosotras nos ponemos las máscaras para las manifestaciones, pero en cambio la sociedad tiene puesta la máscara todo el tiempo, no se la termina de sacar. Es importante que se nos escuche”. Y añade que le da mucha satisfacción escuchar la canción: “Es como que fuera algo mío, porque he sido partícipe de ello. He tenido al compositor y al cantante cerca de mí. Un videoclip, una película, un libro… Poco a poco vamos consiguiendo más metas. Y seguimos trabajando por lo más importante, ojalá algún día tengamos un barrio de tolerancia para trabajar tranquilas”. Cree Manu Chao que cambiar el mundo es algo inalcanzable, pero sí se puede intentar cambiar un barrio, una calle, una situación: “Todos podemos hacer ese esfuerzo. Creo que es una responsabilidad de todos, de convivir”.

Carolina se queda con la frase: “Me llaman puta, también princesa”: “Salgo por las noches a trabajar, me pongo mis zapatos de tacón alto, me maquillo y me siento una princesa. Y estoy ahí, en mi palacio, en mi reino, y me siento a gusto”. Y recuerda su primer encuentro con Manu Chao: “Tenerlo aquí en el local fue un orgullo para todas mis compañeras y para mí. Es una persona bastante abierta, muy espontánea. Me quedo no con el artista sino con el amigo”. Él lo recuerda parecido: “Hay cariño ahí y una cierta normalidad, un trato como si nos conociéramos desde hace tiempo, como si fueran mis vecinas. Hay un sentido del humor brillante, fabuloso, mezclado con una solidaridad muy fuerte. Eso tiene mucho que ver con lo duro que es trabajar en la calle”.

En los próximos días se presenta el videoclip y habrá un nuevo encuentro. Para Manu Chao lo importante ahora son las mujeres que trabajan en la prostitución: “Lo que más me gustaría es que, cuando salga ese video por las televisiones de los bares, las chicas estén orgullosas, que les guste a ellas, como pasó con la peli”.


1.    La radiolina ha sido publicado bajo el sello independiente Because Music. Más información sobre el mismo en www.manuchao.net. Interesante el proyecto de colaboración de Manu Chao con La Colifata, una emisora argentina, conducida por pacientes psiquiátricos y con quienes colaboró para la realización del videoclip del tema Rainin in Paradize, dirigido por el director de cine Emir Kusturica en Buenos Aires, Argentina.
2.    Más información en: www.colectivohetaira.org.
3.    Página Abierta, 163, octubre de 2005, publicaba una entrevista con el realizador Fernando León de Aranoa en donde relataba su trabajo de documentación para la película.
4. Los testimonios de Manu Chao forman parte de la entrevista incluida en el making off Me llaman calle. Historia de una canción, realizado por Lucas Fuica y Mamen Briz.
5. El videoclip realizado por Fernando León de Aranoa puede verse en la página web de Manu Chao y en las televisiones musicales. Existe otro videoclip de la canción con animaciones del dibujante de origen polaco Jacek Wozniak, quien ya colaboró con Manu Chao en el disco libro Siberie m’etait contéee en 2004.

Queremos que hable de las chicas que trabajan en la calle con la calidez, el respeto y la dulce melancolía con la que lo hace la canción. Que capture la belleza callejera de la rumba, su naturalidad de barrio.

calle3Sucede en un espacio común a todos, a Manu y a las prostitutas que trabajan en el centro de Madrid, de cualquier ciudad: un bar luminoso, callejero, abierto, un lugar en el que podrías encontrarlas tomando un café de media mañana, conversando. Un lugar familiar a todos, en el que todos nos sintamos cómodos.

Un bar soleado, de clientes habituales y partido los domingos, en el que la vida del barrio, vibrante, se cuela por los grandes ventanales de cristal.

Un bar de la esquina. Y en él, algo que Manu ha vivido antes ya, unas cervezas con una guitarra a mano en un bar, que terminan convertidas en un pequeño e improvisado concierto, en realidad una fiesta dulce, cálida y privada.

Manu y Madjid tocan en el bar para las chicas que trabajan en las calles próximas. Alguien baja la persiana a media puerta, dentro se calientan las guitarras y los corazones.

Luego la rumba, sentimental y vibrante, inundándolo todo´.

Y los retratos de ellas, escuchando, hablando, retocándose el maquillaje; los móviles siempre a mano, llamando a compañeras para que se acerquen,
haciéndose fotos con Manu y Madjid…

La alegría contagiosa de la rumba se traslada poco a poco a la calle, al barrio. Las mujeres que trabajan cerca se acercan curiosas al bar. Poco a poco se va formando fuera un pequeño corro de chicas y curiosos, que escuchan la canción. Sentimental y cercana, la rumba crece y se contagia, tiñendo con su melancólica alegría el bar, la calle, la vida…

Bailan dos chicas en la plaza, solas.

Una pieza realista, viva, alegre, luminosa, un trocito de vida; un momento cálido y amable para ellas, casi un pequeño regalo, de esos que suceden a cada rato, en cada esquina de cada ciudad.

octubre, 2012 |Categories: En la Cultura|