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¿Qué hacer con la prostitución?

Mamen. Briz, para un texto en Madrid Sindical , Verano 2010

Regresamos del verano y unas fotografías que muestran a unas prostitutas realizando servicios sexuales a sus clientes en las calles aledañas al mercado de la Boquería en Barcelona reabren el debate sobre qué hacer en torno a la prostitución.

Lo que no se cuenta es que las chicas del mercado de la Boquería habían recurrido a realizar sus servicios sexuales en plena calle (algo más que excepcional en los centros de las grandes ciudades, otra cosa es que las mujeres capten en las calles a los clientes y se “ocupen” en pisos, hostales u hoteles) porque previamente el Ayuntamiento había procedido a cerrar casi todos los meublés (casas de cita) de la zona. Los mismos espacios que ahora se plantea reabrir.

No podía ser peor momento. Lejos de mantener un debate tranquilo, relajado y donde se pongan por delante las mil y una dificultades para encontrar soluciones racionales a tan complejo asunto nos vemos envueltas discusiones estériles y donde las soluciones que se aportan se dicen y explican sin pensar en las consecuencias que puedan tener para quienes ejercen (mujeres, transexuales femeninas y hombres).

“No a la prostitución callejera”, se afirma con contundencia. Porque causa molestias al vecindario y a quienes regentan negocios y porque no “da buena imagen” a las ciudades. Además, pobres mujeres (¡!) se ven “abocadas” a realizar servicios sexuales en plena calle sin condiciones de higiene. Por su bien, por el bien de las mujeres, vamos a prohibirla y asunto resuelto. Se puede prohibir directamente (multando a las prostitutas, como ya viene haciendo el Ayuntamiento de Barcelona en determinados lugares, con lo cuál las prostitutas tendrán que trabajar el doble para poder pagar al consistorio municipal) o “indirectamente”, multando a sus clientes: “No vamos contra las prostitutas sino contra los puteros”, se explica, ante la perplejidad de las prostitutas que se preguntan: “¿Y si no tenemos clientes, porque no vendrán, dónde piensan que vamos a encontrar otra actividad que nos permita sobrevivir (1)? ¿cómo que no nos perjudica?”. En otros ayuntamientos se gastan cantidades ingentes de dinero para llenar las calles de carteles con mensajes del tipo: “Porque tú pagas, existe la prostitución. No contribuyas a perpetuar la explotación de seres humanos, Madrid, 2004 ó ¿Tan poco vales que tienes que pagar?, Sevilla, 2008”. Campañas absurdas porque quienes ejercen no desean dejar de tener clientela, lo que desean es que sus clientes: les respeten, usen condón y paguen lo acordado. Esos son los mensajes que desean hacer llegar a los clientes.

“No a los anuncios de contacto en los periódicos”. Quienes ejercen la prostitución por decisión propia se anunciarán por otras vías (Internet, revistas especializadas…), como ya vienen haciendo actualmente.

A lo largo de este debate no hemos oído ninguna otra propuesta que realmente ayude a mejorar las condiciones de vida y trabajo de quienes ejercen por decisión propia: lugares acotados para el ejercicio de la prostitución para no “molestar” ni “ser molestadas” o condiciones aceptables en los clubes de alterne donde no quepa la explotación laboral (2). Tampoco hemos oído que se hayan puesto en marcha planes de formación a los que puedan acogerse quienes, por los motivos que sea, decidan abandonar el ejercicio de la prostitución. Y, por último, las víctimas de trata de seres humanos no han visto mejorada su situación desde la puesta en marcha del Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual. Los recursos a los que “redirigir” a quienes se encuentran en situación de trata continúan siendo los mismos que hace un año. Aún no se dispone de recursos materiales y humanos suficientes para dar protección social a quienes viven esta terrible situación. Algo no se está haciendo del todo bien. Un ejemplo de ello: la Sala Sexta del Tribunal de Justicia de Luxemburgo impuso una sanción económica al Gobierno español con fecha 14 de mayo de 2009, por incumplir: “Las obligaciones que le incumben en virtud de la Directiva 2004/81/CE del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativa a la expedición de un permiso de residencia a nacionales de terceros países que sean víctimas de la trata de seres humanos”.

Quienes ejercen la prostitución no necesitan retórica, necesitan soluciones. Y todos los sectores sociales deberán poner todas sus energías en colaborar (cada quien desde donde le corresponda) para que esto sea así.


(1) También la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Tribunal Europeo de Luxemburgo consideran la prostitución como una “actividad económica legítima” que debe ser reconocida y regulada en beneficio de quienes la ejercen.
(2) En nuestro país, la actividad de alterne sí ha sido considerada como relación laboral. Consiste en incitar al consumo de bebidas a cambio de un precio, durante un horario y bajo la organización del dueño del local.

julio, 2010 |Categories: Artículos de Hetaira|