Hetaira |
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| Hipocresía
Soledad Puértolas
Si hay un asunto en el que la sociedad es perfectamente hipócrita, dejando por el momento muchos otros de lado, es el de la prostitución. Constantemente leemos noticias escabrosas sobre grupos mafiosos que se dedican a traer a España a jóvenes inmigrantes en busca de trabajos dignos y legales. Estas jóvenes son obligadas luego a ejercer la prostitución para pagar el precio del viaje, muchas veces son violadas por sus “jefes” y, en suma, su vida se convierte en una especie de esclavitud.
Pero la prostitución no existe. No entra en nuestras normas. No se sabe cuántas mujeres viven de la prostitución. Estas mujeres, que no existen legalmente, no tienen derechos. Ni seguridad social ni horario. Estas mujeres están en una situación de indefensión total. Es un asunto incómodo. Los políticos suelen escamotearlo. Suelen dejarlo en manos de la policía. Prostitución equivale a delincuencia. ¡Pero la gente, a no ser que sea masoquista de verdad, no acude a los delincuentes para ser robada!, ¡los delincuentes no pasan horas, medio desnudos, a la intemperie, a la espera de sus víctimas! Las mujeres que ejercen la prostitución tienen clientes de apariencia respetable, hombres de traje y corbata, de coches relucientes. ¿Por qué nos empeñamos en negar la evidencia? Estas mujeres están aquí, entre nosotros. Piden tener los derechos que tenemos los demás. Piden seguridad. Piden dignidad. ¿Somos, los demás, tan dignos que nos creemos en el derecho de tirar contra ellas la primera piedra?
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