Hetaira forma parte de:

- Plataforma Estatal por los Derechos de las Personas Trabajadoras del Sexo.

- ICRSE, Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras del Sexo en Europa.

- TAMPEP, Red Europea para la Prevención de HIV/STI y Promoción de la Salud entre Trabajadores Migrantes del Sexo (European Network for HIV/STI Prevention and Health Promotion among Migrant Sex Workers).

- ENAT, Red Europea de Cooperación a favor de Mujeres y Menores Víctimas de Tráfico y Explotación Sexual (European Network Against Trafficking).

- Comisión de prostitución y trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Observatorio Municipal de Violencia de Genero del Ayuntamiento de Madrid.

- Mesa de Espacios Públicos. Departamento de Servicios Sociales del Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid.

Colectivo hetaira

De lunes a jueves de 16 a 20 h.
c/ Fuencarral, 18, 4º F.
28004 Madrid
Tfno: 915 232 678
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Si tienes alguna sospecha sobre trata de seres humanos en alguna persona que ejerce la prostitución no intentes ser un héroe....





Regularizar la prostitución

Angeles Caso

Diario Público 8/09/2009

Gran escándalo ante la noticia de que las prostitutas campan a sus anchas en torno al Mercat de la Boqueria de Barcelona, utilizando incluso los soportales del mercado como lugar de encuentro con sus clientes.

 

Todas ellas, por supuesto, inmigrantes, africanas y sudamericanas, mujeres que han intentado huir de la miseria y han caído en manos de mafias que las secuestran, las esclavizan y las extorsionan.

Hace algunos meses escribí aquí sobre la prostitución y la falta de escrúpulos de los hombres que se relacionan con esos seres desdichados sin preguntarse por su situación. Aquel artículo provocó un aluvión de comentarios en el blog, muchos de ellos en mi contra. Está claro que esta sociedad tiene una rara relación con ese negocio: lo consentimos, pero a la vez lo despreciamos. Muchos desean que exista, y lo consideran incluso necesario. Sin embargo, al mismo tiempo quieren que sea algo oculto, que no perturbe con su sordidez nuestras vidas de ciudadanos decentes, el tranquilo paso cotidiano por las calles.

Esta vez son probablemente las feministas quienes van a echárseme encima. Yo también lo soy –feminista–, pero no comparto la opinión mayoritaria entre mis compañeras, que consideran que no debe legalizarse la explotación del cuerpo femenino: soy partidaria de que se regule de una vez por todas el asunto. Que esas mujeres salgan de la marginalidad. Que tengan derechos y deberes, paguen sus impuestos y sean amparadas por la Seguridad Social y las normas de todos los trabajadores. Y que los empresarios que viven alegalmente a su costa respondan por fin ante la ley de todos sus desmanes.

 

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