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Presentación de la exposición fotografica colectiva: Mirame a los ojos Barcelona.Sala Almazen. Del 8 de julio al 14 de julio de 2002 Se celebra actualmente en Madrid el certamen fotográfico PhotoEspaña 2002. Este año la denominación genérica del mismo es el de “Femeninos”. La identidad desde la perspectiva del género. Las múltiples exposiciones fotográficas que se exhiben nos enseñan la pluralidad de identidades del ser mujer. Nos hablan de roles y de estereotipos, pero también de la frágil frontera entre estereotipos y transgresión. Así muchas de las exposiciones juegan con la dualidad hombre-mujer, con la sexualidad, con la diversidad, con el transformismo, con lo lesbiano, con lo queer... La colección de fotos que hoy presentamos podría formar perfectamente parte de este certamen, porque, al igual que otras exposiciones, tiene mucho de “revelación”, de “diferente” y de “transgresor”. Y lo es en dos sentidos: por el tema representado (una manifestación de prostitutas, que implica organización por parte de un colectivo de mujeres que habitualmente no ha “manifestado” nada, bien porque no se les ha escuchado, bien porque no han sabido o podido articular sus demandas para que fuesen oídas) y por las protagonistas de las imágenes (mujeres que deciden desafiar a una sociedad que las encorseta y que se presentan así mismas como trabajadoras del sexo). “Mírame a los ojos y dime si soy una puta”, es el título de una obra de la artista madrileña Jana Leo. En ella se representa a seis mujeres -fotografiadas sin artificios, sin maquillar, sin preparativos previos, sin fondos ni iluminación de estudio- que dirigen su mirada hacia la cámara sin ninguna pretensión. El trabajo será de quien las mire, que tendrá que adivinar quiénes de ellas son putas. Jana Leo perseguía de esta forma romper con el ideario colectivo de quién se supone que es puta y quién no lo es; con cuál es el aspecto físico de una puta; con la distinción entre las buenas y las malas chicas; con el temor a ser calificada como “puta” que subyace en todas las mujeres (incluso, a veces, hasta para aquéllas que realmente ejercen la prostitución). Tenemos la suerte de contar con la composición que Jana Leo realizó hace unos 4 años y disfrutar de ella en el local del Colectivo Hetaira en Madrid. Y quisimos rescatar parte del título “Mírame a los ojos y dime si soy una puta” para nuestra exposición. Porque curiosamente el día 19 de febrero de 2002, decenas de personas asistían en Madrid a una manifestación de trabajadoras del sexo tras una máscara y lo que veíamos de ellas eran sus ojos. Ojos sonrientes. Ojos que a veces se correspondían con los de una trabajadora del sexo y a veces no. Al igual que otras muchas –prostitutas y no prostitutas- que aparecieron ante la sociedad madrileña sin máscara alguna. Porque jugamos a la visibilidad de todas. Y las máscaras –contrariamente a lo que pudiera pensarse- lo hicieron posible. Y jugamos a la confusión entre buenas y malas mujeres e hicimos palpables las diferencias y las semejanzas entre mujeres. El que algunas diesen la cara, significaba que el resto confiaba en que ellas pudieran ser su altavoz. Y eso significa estar organizadas. Las fotografías que rescatamos para esta exposición vienen a ser un recorrido por el día 19 de febrero. Un día que queremos compartir con todas vosotras. Un día que comenzó con los preparativos y con la convocatoria de una rueda de prensa en nuestro local; con entrevistas y declaraciones; con noticias y agencias de prensa; con expectación por parte de los medios de comunicación. Unos medios que desde hace años se han visto “forzados” a recoger la voz de las prostitutas. Hay una fotografía que nos gusta especialmente, la de los “fotógrafos fotografiados”. Es aquélla que refleja el punto de vista de las mujeres que mantenían la pancarta: una colección de cámaras de televisión y fotográficas que apuntan con sus objetivos hacia las trabajadoras del sexo y ellas que miran sin miedo a ser retratadas, con máscaras o sin ellas. Amelia Mondéjar, Carmen Briz, Germán Gallego y Laly S. Zambrano nos cedieron generosamente sus fotografías para esta muestra. Queremos agradecer especialmente su colaboración a Enrique Arce, Esmeralda Sanz y Marisa Jubrías que ayudaron al montaje de la muestra. Un montaje en que se prescindió de los pas-partús convencionales y se sustituyeron deliberadamente por cartulinas de los mismos colores que los que se eligieron para la realización de las máscaras. Y para abrir la muestra, otra imagen; una de las más conocidas del fotógrafo francés Brassai, en donde una mujer desafía con su mirada a la moral de la época. Una mujer que, rompe los convencionalismos, y en los años 20 juega al billar en un bar, un juego absolutamente reservado para los hombres y prohibido para los “pechos” femeninos. Ella transgrede los límites. Les invitamos a que la miren a los ojos. Muchas gracias por dejarnos compartir esta pequeña muestra y este gran día con todas vosotras. |
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