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Colectivo Hetaira

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         Colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas

                      Premio Rene Cassin por los Derechos Humanos 2003

 
FESTIVALES DE POESIA EROTICA

 



 

 Estos son alguno de los poemas que hemos oido de boca de sus autores

Los sábados

Las prostitutas madrugan mucho
para estar dispuestas...

Elena despertó a las dos y cinco,
abrió despacio las contraventanas
y el sol de invierno hirió sus ojos
enrojecidos. Apoyada
la frente en el cristal,
miró a la calle: niños con bufandas,
perros. Tres curas
paseaban.
En ese mismo instante,
Dora comenzaba
a ponerse las medias.
Las ligas le dejaban
una marca en los muslos ateridos.
Al encender la radio -«Aída:
marcha nupcial»-,
recordaba palabras
-«Dora, Dorita, te amo»-
a la vez que intentaba
reconstruir el rostro de aquel hombre
que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada,
y leía distraída una moneda:
«Veinticinco pesetas.» «...por la gracia
de Dios.»
(Y por la cama)
Eran las tres y diez cuando Conchita
se estiraba
la piel de las mejillas
frente al espejo. Bostezó. Miraba
su propio rostro con indiferencia.
Localizó tres canas
en la raíz oscura de su pelo
amarillo. Abrió luego una caja
de crema rosa, cuyo contenido
extendió en torno a su nariz. Bostezaba,
y aprovechó aquel gesto
indefinible para
comprobar el estado
de una muela careada
allá en el fondo de sus fauces secas,
inofensivas, turbias, algo hepáticas.

Por otra parte,
también se preparaba
la ciudad.
El tren de las catorce treinta y nueve
alteró el ritmo de las calles. Miradas
vacilantes, ojos
confusos, planteaban
imprecisas preguntas
que las bocas no osaban
formular.
En los cafés, entraban
y salían los hombres, movidos
por algo parecido a una esperanza.
Se decía que aún era temprano. Pero
a las cuatro, Dora comenzaba
a quitarse las medias -las ligas
dejaban una marca
en sus muslos.
Lentas, solemnes, eclesiásticas,
volaban de las torres
palomas y campanas.
Mientras
se bajaba la falda,
Conchita vio su cuerpo
-y otra sombra vaga-
moverse en el espejo
de su alcoba. En las calles y plazas
palidecía la tarde de diciembre. Elena
cerró despacio las contraventanas.
 
Angel Gonzalez


 

Amor con visa

 

La puta

"Me hizo

El amor

Yo también

Se lo hice

Con toda

seguridad

Diréis

Que no

Que pagué

Es cierto

Pero

Nada que ver

Con el precio

De la mujer

Que me pide

Cada noche

Cama sucia

Semen frío

Orgasmos

De metal

Ella

En cambio

Nunca

Hace el amor

Dice que es gratis

Como la oscuridad

 

José Ramón Huidobro


 

 

¿Usted que haría..?

 

Y qué sucede
si de pronto un día
te das cuenta de que todo es mentira,
Y no sabes si meterte a loca
a puta
o a suicida,
o arrancarte el alma
y sentarte en una silla
y ya
medio gilipollas,
ver como pasa la vida...

                       

 

(Belén Reyes) del libro DESNATADA


 

A lengüetazos

 

Deja que sea yo

quien te borre

a lengüetazos

ese nombre

que llevas tatuado

en la ingle

un solo intento

tal vez no sea suficiente

pero te garantizo

que mi lengua

hace milagros

dame tiempo

y un cojín para las rodillas

 

Ferran Fernández


 

Esa misma tarde tuya

tú frente al espejo

en esa tarde en que

tal vez yo

podía no haber estado

allí

yo frente a la belleza

salvándome

esa misma tarde tuya

posibilidad de ser siempre

la última

me zambullí

-cincuenta minutos-

en el cálido mar de tus ojos

y nací de nuevo del agua

como nació la vida

 

Francisco Cenamor

 


 

Hoy mi esternon esta abierto a pares,

dividendo del caotico desenlace

de la vida en moteles.

Hoy mis muslos estan mas abiertos

que los tuyos

por la practica de la necesidad

de dormir bajo un techo.

Hoy, mi cuerpo despellejado

lo he troceado

en bolsitas de 250g.

Para que te quedes con lo que quieras.

 

Hasier Larretxea.